Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la Segunda República española
Sevilla, 14/IV/2026 – 13:19 h CET (UTC+2)
En mi compromiso existencial de olvidar el olvido, sobre todo para respetar la memoria democrática de este país, recuerdo que hoy se cumple el 95 aniversario de la proclamación de la Segunda República, en años complejos de nuestra historia, un día especial para los que amamos la “res publica”, la cosa pública, el interés general en beneficio de todos como ideología, nómadas redomados y, a veces, nadies, que hacemos un largo viaje en un mundo complejo y bastante desajustado, en medio de tumultos civilizados, entre claroscuros y la dura monotonía de los días que pasan, esperando siempre un nuevo despertar.
Así empezaba la canción de Franco Battiato, Nómadas (1987), que forma parte de la banda sonora de mi vida: Nómadas que buscan los ángulos de tranquilidad, / en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, / entre los claroscuros y la monotonía de los días que pasan. Battiato me susurraba a los oídos, en mis años jóvenes, algo transcendental en la vida de los nómadas de espíritu: Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan.
Con este estado de ánimo, me enfrento a la página en blanco en este recuerdo tan especial y sensible para nuestro país, junto a mi admirado Franco Battiato, que lo cantaba así, como buen cantor, que no cantante (cantor es el que debe cantar y cantante el que puede, que no es lo mismo, como decía Facundo Cabral): Como un extranjero no siento ataduras del sentimiento, / y me iré de la ciudad, esperando un nuevo despertar. / Los viajantes van en busca de hospitalidad, / en pueblos soleados, en los bajos fondos de la inmensidad.
En este largo viaje existencial que vivo apasionadamente, recuerdo también la última estrofa de la canción de Battiato, porque en el fondo soy un forastero que busca el sentido de la vida, como un nómada impenitente en este loco mundo diseñado a veces por el enemigo: Forastero que buscas la dimensión insondable / la encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino.
Estoy convencido de que el mundo sólo tiene interés hacia adelante, el hilo conductor de este cuaderno digital, un largo viaje existencial, como el de Ulises hacia Ítaca, aunque ahora, ante el resultado incierto de las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, mi recuerdo de lo que sucedió con la República en este país, hará pronto 90 años, sea a veces sólo una isla desconocida en el archipiélago ético de la sociedad española actual, que tanto olvida. De ahí mi humilde homenaje a la llegada de la Segunda República, como demócrata nómada inmerso en un largo viaje existencial.
Vuelvo a recordar la frase de D. Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la Segunda República, un hombre bueno, en el sentido puro de la palabra bueno, tal y como me lo enseñó hace ya bastantes años, D. Antonio Machado. Y los dos, con su compromiso especial para defender la educación como pilar básico de la democracia, para que en España fuéramos mejores ciudadanos y ciudadanas, tuvieron que morir alejados de su país, nómadas en el exilio, porque muchos no entendieron nada de lo que decían y escribían. Ni querían entender, ni lo entienden todavía hoy, en un aniversario tan especial.
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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene
Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.
Sevilla, 14/IV/2026 – 08:00 h CET (UTC+2)
He rescatado para esta serie uno de mis grandes principios expuesto durante años en este cuaderno digital, creer que otro mundo es posible, aplicándolo a Andalucía también, en este momento de elecciones a su Parlamento. Es verdad que ante lo aparentemente imposible, la sociedad ha reaccionado a lo largo de los siglos de formas muy variadas, tal y como Eduardo Galeano lo presentó, por ejemplo, a modo de pregunta sobre los imposibles del mundo al revés, en Una pregunta (Patas arriba. La escuela del mundo al revés): “En el siglo doce, el geógrafo oficial del reino de Sicilia, Al-Idrisi, trazó el mapa del mundo, el mundo que Europa conocía, con el sur arriba y el norte abajo. Eso era habitual en la cartografía de aquellos tiempos. Y así, con el sur arriba, dibujó el mapa sudamericano, ocho siglos después, el pintor uruguayo Joaquín Torres García. Nuestro norte es el sur, dijo. Para irse al norte, nuestros buques bajan, no suben. Si el mundo está, como ahora está, patas arriba, ¿no habría que darle vuelta, para que pueda pararse sobre sus pies?”.
Asimismo, la Iglesia Católica, por ejemplo, ha situado en el santoral un escalafón de santos y santas que son abogados y abogadas de lo imposible, de las llamadas «causas perdidas», para llevarnos a cultivar algo muy importante en la vida: ser inaccesibles al desaliento, confiando en dioses, santos y santas de diferente origen y poder, con creencias legítimas pero que desplazan el auténtico trabajo personal e intransferible en el empeño por cambiar el mundo y salvarlo de las injusticias de la sociedad actual, para transformarlo en definitiva y luchar por un mundo mejor. Personalmente, defiendo otra confianza más terrenal, sin apoyo de pedestal o peana alguna, la que ejercen personas que defienden lo imposible desde la perspectiva social y democrática, el interés general, que a lo largo de los siglos han soñado y sueñan todavía no sólo con cambiar el mundo, sino dar siempre un paso más, transformarlo, para que el beneficio general de esta forma de proceder diario, sin dejar a nadie atrás, sea el hilo conductor de una nueva forma de ser y estar en el mundo, poniendo a Don Dinero, poderoso caballero, en su sitio.
Por otra parte, es importante recordar también la pintada que ha representado siempre el celebérrimo Mayo francés del 68, “Sed realistas, pedid lo imposible”, junto a las manifestaciones en las calles de París, de las que fueron sus principales protagonistas los estudiantes universitarios, desde Nanterre a la Sorbona. Era una afrenta integral contra la Autoridad, su significante y su significado arropado en las teorías de Herbert Marcuse sobre la unidimensionalidad del ser humano, en todas sus expresiones posibles, porque esta Autoridad soterraba cualquier posibilidad de cambio en la sociedad francesa y, por extensión, europea y mundial. Todo un símbolo que rescato hoy de nuevo ante la situación política mundial y, por extensión, en nuestro país, en Andalucía, porque debemos buscar, desesperadamente, la ilusión para transformar un mundo que nos hace sufrir a diario y que nos permite entender de alguna forma el mundo al revés que nos rodea todos los días por tierra, mar y aire. Fundamentalmente, cuando estamos acercándonos de forma espeluznante al ocaso de la democracia en nuestro país. Así de claro.
En una sociedad que deserta a diario de cualquier compromiso que vaya más allá de los intereses de cada uno, creo que es muy importante debatir sobre esta realidad social, porque los agoreros mayores de este Reino Mundial, dicen a diario que transformarlo es imposible. Pero, ¿qué es lo imposible? Las acepciones del diccionario nos orientan, en principio, sobre las mejores definiciones posibles, pero de las cuatro que por primera vez aparecieron en el Diccionario de la lengua española, en 1780, me quedo con la tercera, la de orientación metafísica según el citado diccionario, precisamente por posibilista: cosa sumamente dificultosa o ardua, porque la primera no abre posibilidad alguna para avanzar en la vida: lo que no puede ser o no se puede hacer. Se comprende mejor que la pintada del mayo francés dejaba una puerta abierta a la acción revolucionaria vital: haced lo imposible, aunque sea algo sumamente dificultoso o arduo.
Junto a esta realidad de creencia en vencer lo aparentemente imposible, que en esta época electoral de posibilidad de cambio de gobierno en Andalucía es un desiderátum real, creo que siguiendo lo expuesto por Eduardo Galeano en la obra citada anteriormente, en sus últimas páginas, tenemos también “el derecho al delirio”, sin tener que recurrir a la abogada oficial de los imposibles, que él elige en la figura de Santa Rita, pero hay varios más en el santoral católico, apostólico y romano, siendo Judas Tadeo un competidor nato (con perdón): “Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuándo nació”. De un plumazo, Galeano nos abre los ojos y nos lleva de la mano a soñar que otro mundo es posible en 2026, en Andalucía obviamente, aunque muchos creen y dan por sentado tal y como está el mundo y nuestro país, en concreto, que es imposible.
A continuación, nos dice que “El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera”, invitándonos en ese momento a volar, algo que necesitaremos en este mes de mayo de 2026 de los cristianos, el 1404 de los musulmanes, el 5139de los mayas y el 5787 de los judíos. Es verdad, añade, porque “Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio. La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así [la llegada en 2000 del nuevo Milenio] por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio”.
¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible, otra Andalucía diferente:
“[…] la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;
el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;
la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y, como juega el niño sin saber que juega;
[…]
los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
[…]
los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
[…]
la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;
[…]
la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
[…]
la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.
[…]
la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: Amarás a la naturaleza, de la que formas parte;
serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;
los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;
seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero”.
Después de interiorizar estas palabras escogidas de Galeano, para tomar conciencia de que cada uno, cada una, debemos de ejercer de líderes en defensa de lo aparentemente imposible, leemos o escuchamos las noticias de hoy, a primera hora de la mañana, en un mundo desajustado y lleno de incertidumbres, por obra y gracia del emperador desnudo Trump, reinterpretando hoy el famoso cuento de Andersen, comprobando que a pesar de que todo está impregnando de urgencia y emergencia de cambios sociales, hay que seguir trabajando por la transformación de un mundo que las noticias dibujan como misión imposible.
Estoy convencido de que cada día nos otorga el derecho al “delirio” de pensar y transformar la sociedad, según Galeano, ahora Andalucía, por el mero hecho de haber nacido, soñando de verdad que otro mundo es posible y eso, nos basta para trabajar a fondo la ilusión de transformar este mundo cada día más al revés e imposible. Además, cuando el Sur puede ser el Norte del mundo, tal y como lo trazó el geógrafo Al-Idrisi hace ya muchos siglos, estamos proclamando en voz alta que no estamos locos por el delirio de vencer lo imposible; que sabemos, como muchos antepasados nuestros, lo que queremos y amamos sobre todas las cosas posibles, aunque difíciles y arduas, en beneficio del interés general, de todos y sin dejar a nadie atrás.
Sabemos que Luis Cernuda, el poeta universal nacido en Sevilla, dijo en 1931 en un artículo publicado sobre “José Moreno Villa o los andaluces en España”, que “Andalucía, ya se sabe, es el Norte de España; pero no la busquéis en parte alguna, porque no estará allí. Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro”.
Es una metáfora preciosa basada en la actitud transformadora del aquel poeta malagueño, olvidado por muchas personas instaladas en el síndrome del Sur o que sufren el complejo territorial español de nuevo cuño, por mucho que Mario Benedetti se esforzara en resaltar las virtudes de esta localización privilegiada, cuando afirmó que el Sur también existe.
Agradezco a Eduardo Galeano y a cuantas personas siguen luchando como imprescindibles por un mundo mejor, cada uno como sabe y puede, lo anteriormente expuesto en su obra citada, eligiendo entre los sueños imposibles de su “delirio”, los que me parecen más adecuados para este momento crucial de la Humanidad, de nuestro País, de nuestra Comunidad, porque estoy convencido de que puedo soñar despierto en una Andalucía al revés, en un mundo al revés en definitiva, que deseo convertirlos al derecho en beneficio de todos.
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Tengo grabadas en mi persona de secreto las escenas del reloj en El último tren de Gun Hill o de Solo ante el peligro. Son momentos estelares que han marcado la historia del cine, que podemos traer a nuestra realidad presente, salvando lo que haya que salvar, acosados por un clima preocupante cuando se conoce con datos la información diaria sobre esta Comunidad, por ejemplo en relación con los problemas de pobreza severa y exclusión social o las insufribles listas de espera en la sanidad pública que afectan a más de un millón de andaluces y andaluzas, por mucho que el gobierno actual tape esta realidad y se olvide de ella.
Las escenas citadas de películas inolvidables muestran que siempre llegan las horas límites. Matt Morgan (Kirk Douglas) esperó seis horas interminables para levantarse ante el silencio cómplice de un pueblo, Gun Hill. En el segundo recuerdo cinematográfico, todo se centra en la llegada del tren de mediodía, donde Will Kane (Gary Cooper) se encuentra en la soledad más absoluta para enfrentarse a cuatro pistoleros, ante un nuevo silencio cómplice de otro pueblo, Hadleyville. Tramas parecidas, realidades compartidas, soledad pareja, compromisos personales, pero siempre una actitud digna de admiración ante silencios y miedos cómplices.
Siguiendo en clave cinematográfica, cualquier parecido con la realidad de decir ¡hasta aquí hemos llegado!, en Andalucía, con un reloj histórico actual e implacable por medio, no es pura coincidencia. Es una metáfora sobre la necesidad urgente de levantarnos como andaluces, haciendo caso de la letra del himno de la Comunidad, porque ha llegado la hora de hacerlo, dado que la cuenta atrás temporal actual exige tensión y acción respecto de una respuesta activa. Sobran las otras escenas, que no me interesan, porque solo me quedo con las de la tensión y espera activa ante el reloj existencial en beneficio del interés general.
No existen bálsamos de Fierabrás, ni recetas escritas para abordar fácilmente esta situación, pero creo que el trabajo celular de construcción y regeneración ética de cada ciudadano por sí mismo u organizado en tejidos sociales de carácter público y privado, es una respuesta imprescindible. Y votar, porque recuerdo que ha llegado la hora de levantarse y ponerse a trabajar por una Andalucía diferente, limpia sobre todo de corrupción en cualquier grado que se dé y volcada en dar o devolver trabajo a quien no lo tiene, empezando por los más necesitados, así como tomar decisiones para solucionar los problemas estructurales descritos anteriormente y que sufre esta Comunidad en estos momentos.
Ahora se abre una etapa muy importante para Andalucía, con las próximas elecciones al Parlamento el 17 de mayo. La cuenta atrás para trabajar sin descanso por y para Andalucía ya ha comenzado, es decir, ha llegado la hora de participar y decidir por nosotros mismos y junto a los representantes políticos elegidos democráticamente en las urnas, mientras no cambiemos las reglas de juego democrático.
No estamos solos ante el peligro del desencanto y la desafección política en Andalucía. Somos miles de personas las que pensamos que otra Andalucía es posible. Ha llegado la hora de lograrlo mediante nuestro voto el próximo 17 de mayo.
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Mujeres participantes de AMAMA [Asociación de mujeres con cáncer de mama], en la cabecera de la manifestación, hoy, en defensa de la sanidad pública / JA COBEÑA
El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, este día!
Juan Ramón Jiménez, palabras a modo de introducción, recogidas del sánscrito, en el Diario de un poeta recién casado(1916-1917).
Sevilla, 12/IV/2026 – 13:47 h CET (UTC+2)
Estoy en este momento en los tramos finales de la manifestación convocada hoy por la Coordinadora de Mareas Blancas de Andalucía, en Sevilla, donde la participación es muy importante, aunque desde órganos oficiales el número de participantes parecerá irrelevante.
Pancarta en la manifestación de hoy / JA COBEÑA
Lo importante es haber constatado hoy, de nuevo en vivo y en directo, el descontento generalizado, yo diría que incluso hartazgo, de miles de personas, sobre lo que de verdad se siente a pie de calle sobre la realidad actual de la sanidad pública en nuestra Comunidad. Quien no quiera aplicar el principio de realidad sobre lo que está pasando en Andalucía es que niega la mayor: el ocaso del Estado de Bienestar en uno de sus pilares básicos, la sanidad pública, en un desmantelamiento progresivo y silencioso del Sistema Sanitario Público de Andalucía, donde se han abierto ya las puertas de par en par a la “okupación” del Sistema por parte de la sanidad privada.
Manifestantes en marcha / JA COBEÑA
Hoy, siguiendo el consejo de Juan Ramón Jiménez, a través de esta manifestación, es un día bien empleadoen defensa de la sanidad pública.
Paolo Sorrentino, La grazia (2025), 82º Festival de Venecia
Sevilla, 12/IV/2026 – 08:10 h CET (UTC+2)
He visto recientemente una gran película con texto y contexto político, La gracia. La belleza de la duda, respetando el título original. Otra vez el cine cumpliendo, afortunadamente, una función social, didáctica y ejemplarizante, a través de una película italiana, dirigida por Paolo Sorrentino, “un elogio de la política en tiempos de crisis”, como leí en una crítica constructiva en elDiario.es, que abrió el pasado 82º Festival de Venecia.
La sinopsis oficial creo que sólo introduce el verdadero hilo conductor de la película, la política útil y benefactora para la sociedad a la que debe servir: “Mariano De Santis, Presidente (ficiticio) de la República italiana, es un veterano político demócrata, humanista y cristiano, pero de repente comienza a dudar sobre varias importantes decisiones que debe tomar, en especial sobre si aprueba o no una ley de eutanasia, planteándose un gran dilema moral”. Una vez vista y con especial atención a sus frases y diálogos no inocentes, refuerzo mi principio sobre la utilidad y necesidad de la buena política en democracia, a pesar de las dudas profundas que envuelven muchas veces la toma de decisiones de sus dirigentes.
Si comienzo hoy con una visión “cinematográfica” de lo que está pasando y estamos viendo actualmente en este país y en mi Comunidad, en el plano político, la primera reflexión en la proximidad de las elecciones del 17 de mayo, es que casi todo sigue igual, las derechas ultramontanas insultando y echando la culpa de todo lo que ocurre al presidente del Gobierno, en un negacionismo brutal de lo que significa la buena política, junto a una realidad flagrante, la de la izquierda cada vez más desunida, sin tomar conciencia, faltando al respeto de sus votantes, de que próximamente, “puede ser vencida” y con un denominador común: los y las protagonistas de la política indecente son el fiel reflejo de una máxima latina que aprendí en mis años jóvenes universitarios: gratia non datur, natura dispensatur o lo que es mismo en roman paladino (que decía Berceo), la gracia no presupone lo que la naturaleza no da, es decir, antes que ser buen político o buena política, por decreto, hay que ser buena persona, para entendernos todos, porque la gracia no es un bien infuso. Gracia entendida en este caso tal y como se asume por la iglesia católica: favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de salvación. O lo que es lo mismo, otra vez: cualidad de buena persona y digna que determinados políticos y políticas creen que la naturaleza les ha concedido desde su nacimiento, por la gracia divina, sin mezcla alguna de educación política y digna, en su sentido más extenso.
Vivimos en el reino de la mediocridad y a esta corriente se apuntan los y las políticas que no acaban de entender su verdadera función, no asumiendo el gran principio latino expuesto anteriormente: la gracia no presupone lo que la naturaleza de cada uno, de cada una, no le ha dado a lo largo de la vida, entendida esta “naturaleza” como educación política integral e integrada, para empezar, como simples ciudadanos de a pie. Como decía Jorge Wagensberg (Aforismos), “lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud. Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir”. Un político o una política, mediocres, malas personas, porque la gracia no presupone en ellos lo que la naturaleza no les ha dado, pueden hacer sufrir mucho a este país, a esta Comunidad, a la democracia en general. Seguimos estando avisados.
Recuerdo de nuevo al excelente escritor Manuel Rivas, ya citado en esta serie, cuando en el periodo preelectoral de 2019 decía: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”. Efectivamente, que determinados políticos y políticas no hagan daño, porque su desvergüenza no la puede suplir la gracia divina, tan creyentes ellos.
Mientras que la nave política va… (Fellini, dixit) en nuestro país, en nuestra Comunidad, gracias, grazie tante Sorrentino, por enseñarnos que otro mundo político es posible, teniendo en cuenta palabras muy bellas de tu extraordinaria película: Dios hace las preguntas, pero no da las respuestas, la gracia es la belleza de la duda, todo se reduce a una pregunta: ¿de quién son nuestros días?, “le preocupa demasiado la verdad”, dirigiéndose el Papa negro a su amigo, el presidente De Santis, recomendándole vivir el presente porque el pasado es historia y el futuro es incertidumbre o una reflexión sobre la incoherencia ética: no es fácil estar a la altura de nuestros principios. Es verdad, porque la gracia es la gran belleza de la duda. En política, también.
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Giuseppe Pellizza da Volpedo (1901). El Cuarto Estado.
Sevilla, 11/IV/2026 – 08:21 h CET (UTC+2)
Siempre me ha sorprendido el cuadro “El Cuarto Estado”, al que hizo tan famoso la película “Novecento” de Bertolucci. Lo contemplé a diario en los meses que duró la promoción de la película, cuando vivía en Roma en 1976, a través de las ventanillas de los autobuses 881 y 62, camino de mi Facultad. Descubrí entonces que en caminar juntos, con conciencia de clase, está el secreto de la vida.
Caminar juntos en política también es imprescindible. Cuando tenemos por delante el momento sublime de tomar decisiones en política, depositar el voto responsable en las urnas, también es la ocasión de hacerlo para consolidar el Estado del Bienestar. El 17 de mayo, en Andalucía, tenemos la oportunidad democrática de demostrarlo, porque todos los partidos no piensan lo mismo y lo más peligroso es que en plena mediocracia, el gobierno de los mediocres, algunos partidos alcanzarán el poder para hacer daño a la democracia y desunir al pueblo. Estamos avisados.
Ya se sabe, por ejemplo, que en las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, el 17 de mayo, concurrirán veintisiete partidos políticos, de todo tipo, algunos con nombres desconcertantes y preocupantes como «Escaños en blanco para dejar escaños vacíos», junto con tres coaliciones, haciendo un total de treinta formaciones políticas, habiéndose registrado oficialmente como partidos en la Junta Electoral de Andalucía. Este es el panorama electoral para el próximo 17 de mayo en Andalucía, pero hoy quiero manifestar alto y claro mi pre-ocupación (con guion) con el avance real de la derecha extrema y la ultraderecha de nuestro país, obviamente la de nuestra Comunidad.
En este blog he escrito en bastantes ocasiones sobre el drama de la desunión de la izquierda que, para quienes hemos luchado y cantado lo contrario, es una realidad vergonzante en este país, en mi Comunidad, a pesar de los esfuerzos de algunos líderes por unir fuerzas de izquierda ante las elecciones generales y autonómicas que correspondan. Sé, también, que las personas que lean estas palabras pensarán con nostalgia en días ya lejanos para algunos, en los que con orgullo y conciencia de clase no importaba sentirse parte de lo que todo el mundo conocía como “la izquierda” y que te identificaran como integrante de sus formaciones políticas, que no ocultaban tampoco sus siglas e ideologías implícitas. Tampoco importaba que los que no estaban en este espacio ético de la izquierda se burlaran de sus «utopías», como “los de siempre”, para tranquilizar sus conciencias, han llamado y siguen llamando hoy a toda pre-ocupación por los demás desde las políticas de izquierda, sobre todo cuando se centran en el beneficio del interés general y de los que menos tienen (por cierto, no solo en relación con el dinero).
Ante este drama y visto lo visto en las últimas elecciones de Extremadura, Aragón y Castilla y León, y ante las próximas elecciones en Andalucía, creo que la izquierda debe alzar la voz y gritar a los cuatro vientos que hasta aquí hemos llegado en este país, en Andalucía, que tiene que organizarse urgentemente, olvidar rencillas y disputas cortesanas, y dedicarse a formar una alternativa de progreso y cambio que devuelva a través del Gobierno, del Congreso, del Senado y del Parlamento andaluz, en el contexto electoral actual, el sentido de la vida y de la dignidad humana a todo el país y a mi Comunidad, sobre todo a millones de personas que malviven por la pobreza severa y exclusión social, por las insufribles listas de espera en la atención especializada y quirúrgica de la sanidad pública o la situación dramática de los miles de mujeres afectadas por los fallos en el programa de detección del cáncer de mama, por la imposibilidad de acceder a alquileres dignos de viviendas, no digamos a la propiedad, las listas de espera también en las prestaciones sociales para las personas mayores con dependencia y que, a pesar de todo, piensan de forma ingenua, porque no les queda otra, que un día no muy lejano se resolverán sus dramáticas situaciones personales y familiares. Mientras, los agoreros mayores del reino de nuestro país, de mi Comunidad, piensan que fuera de la derecha no hay salvación, como nos enseñaban en el catecismo de nuestra infancia sobre la pertenencia salvadora a la Iglesia oficial. Pero no es verdad.
Creo que ha llegado el momento de actuar. Con independencia de lo que puedan hacer los partidos de izquierda o de abajo, los de toda la vida al final, deberíamos aunar voluntades con el amor y el sufrimiento, desde las bases ciudadanas de la izquierda popular, para luchar por un futuro digno, propio y ajeno, como muchos aprendimos de la voz de Quilapayún en la Cantata de Santa María de Iquique y que no me avergüenza citarla todavía hoy, como hacía recientemente en este cuaderno digital. Deberíamos celebrar encuentros en la calle, tomarla en el sentido más democrático del término, inundar las redes de mensajes solidarios de la izquierda digna, publicar artículos en blogs y mensajes en redes sociales, plantear debates en el tejido asociativo en el que estemos insertos, estar presentes en todos los medios de comunicación y celebrar actos en la Universidad, ¡ay, sus silencios cómplices!, entre otras muchas actividades, para demostrar y demostrarnos que todavía hay una solución a la gobernabilidad de este país, de Andalucía ante las próximas elecciones, sin tener que esperar pacientemente y en silencio cómplice a no se sabe cuándo y qué permitiría la urgente reunificación de la izquierda. Es imprescindible la movilización social y las redes sociales son esenciales para organizarnos y encontrarnos en lugares abiertos, en la Noosfera (la piel pensante que envuelve el mundo), para demostrar que otro país y otra Andalucía es posible. Por mi parte, porque comparto con Luis Cernuda la definición de esta tierra como un sueño que los andaluces llevamos «dentro».
Aprendí de Víctor Jara que “hoy es el tiempo que puede ser mañana”. La mejor forma de no olvidarlo es atender estas palabras de unidad popular en su hoy, que ahora es el nuestro, porque no han perdido valor alguno al recordarlas en estos momentos cruciales para este país, para mi Comunidad, ante las próximas elecciones del 17 de mayo. Sería una forma de salir del silencio cómplice en el que a veces estamos instalados para complicarnos la vida en el pleno sentido de la palabra. Merece la pena, porque si la izquierda digna y unida adquiere fortaleza electoral que se convierta en votos, permitirá que mucho más temprano que tarde, se abran las grandes alamedas por donde pasen las personas libres para construir una sociedad mejor. Palabras de Salvador Allende y ¿por qué no?, también nuestras.
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Ejemplo de solería árabe, con estrellas de ocho puntas
Sevilla, 10/IV/2026 – 08:13 h CET (UTC+2)
Las reflexiones que siguen, deberían incorporarse como introducción obligada en el área de educación de los programas políticos concretos y factibles de las próximas elecciones para el Parlamento de Andalucía, para que podamos elegir el que se comprometa con la ética en todo sus niveles, porque todos los partidos políticos no son iguales, ni sus programas tampoco.
Quien defiende el mercado puro y duro, la austeridad y abrocharse permanentemente el cinturón, defiende normalmente las mercancías en todos los niveles de la vida y la ética no suele aparecer por ningún sitio, porque compromete y mucho. Además, suele convivir mal con el capital. Es más, no se pueden diseñar programas políticos éticos, si no se conoce qué significa esa palabra en las vidas de los que los diseñan.
Siempre me ha gustado asimilar la ética a la solería de nuestras casas. Así lo aprendí del profesor López-Aranguren hace ya muchos años, cuando comparaba la ética al suelo firme que justifica todos los actos humanos a lo largo de la vida: es la “raíz de la que brotan todos los actos humanos, o todavía mejor, el suelo firme que justifica dichos actos, en definitiva, una forma de vida”. Y es verdad, porque la ética no debería estar sometida a la moda o al mercado, como una mercancía más, como sucede ahora, porque bien entendida es una actitud permanente ante la vida personal y social, pública y privada, sostenida en el tiempo que corresponda vivir a cada uno, es decir, una forma de vida.
Hay que recuperar la ética con urgencia vital, porque es la única forma de establecer cauces de comprensión humana y de solidaridad ante un mundo que a veces está diseñado por el enemigo. El hartazgo que vivimos en la actualidad está fundamentado en el fracaso de la sociedad española y, lógicamente, andaluza, para abordar el sentido de la vida personal y común. Ha fallado un modelo del capital, del mercado puro y duro, que ahora no sabemos qué hacer con él, porque los gobiernos no saben qué hacer tampoco para contenerlo, dando muchas veces palos de ciego y obedeciendo a las grandes fuerzas políticas europeas y mundiales que se arrogan el papel de salvadores de esta situación, con modelos basados en una austeridad monetaria para los demás y no para todos.
Hemos perdido el norte ético de valores y existen muchas razones para demostrarlo, pero como estoy empeñado en una tarea de contribuir a crear masa crítica sobre la realidad de que otra Andalucía es posible, en convivencia plena con otros pueblos de España, Europa y los diversos mundos que existen sin orden alguno establecido, debemos hablar más de recuperar la ética como suelo firme de la Comunidad Autónoma que de analizar permanentemente las razones del fracaso social en el que estamos instalados.
La ética exige una trazabilidad en la historia de cada persona. Esta es la razón de por qué hay que recuperarla en el tiempo didáctico que sea oportuno, en todos los niveles de la enseñanza pública. No hay otra solución, porque la ética no se improvisa como una mercancía más, ni se puede comprar al peso, es decir, hay que sacarla urgentemente del mercado en el que a veces se instala. Por esta razón he defendido tantas veces en este blog la permanencia de la asignatura de educación para la ciudadanía en la enseñanza pública, porque he entendido que la ética de los valores personales y sociales hay que desarrollarla en ciclos formativos diferentes y progresivos, desde las escuelas infantiles, inclusive, para que aprendamos qué significa y porque la solería de la vida ética es contemporánea con el crecimiento de cada persona.
Además, hay que completar esta inmersión en la ética con diseños curriculares en formación profesional y universitaria, incluso en formación postgraduada y másteres de todo tipo, para reforzar continuamente la importancia de la conducta humana forjada en valores éticos, que se desarrollarán más tarde de forma práctica en la ocupación o profesión que ejerza cada persona. Así hasta llegar a las personas mayores, alumnos y alumnas de la Universidad de la vida, que también necesitamos volver a recordar principios éticos de solidaridad, respeto y convivencia con los demás.
Ética no es doble moral, por ejemplo. Y esta dualidad en política es muy peligrosa porque casi siempre acaba en corrupción de todo calibre y en todas sus acepciones posibles. El “tú más” debe desaparecer de todo planteamiento político, porque no conduce a sitio alguno y genera hartazgo hasta unos límites insospechados.
Para empezar esta gestión de lo posible en Andalucía, hay que hacer borrón y cuenta nueva utilizando principios éticos de honestidad y transparencia. En los partidos políticos hay que hacer un inventario radical de miembros activos y pasivos para identificar a quienes no saben lo que es la ética, afecte a quien afecte y caiga quien caiga, aunque los que queden quepan solo en un taxi. Es mejor ir solos en clave de ética ejemplar que mal acompañados. Creo que es un clamor popular esta reflexión. Respecto de la ciudadanía, hay que hacer también inventario y erradicar conductas que no llevan a ningún sitio, como es el fraude fiscal permanente. A quienes defraudan en todos los órdenes, hay que señalarlos públicamente y denunciarlos mediante la inspección pública legalmente constituida, por el daño que hacen. No debemos estar esperando siempre a que los medios de comunicación, las redes sociales o los jueces, actúen en consecuencia. Alguna vez tendremos que hablar de un gran valor ético, la responsabilidad personal, profesional o política, por acción u omisión, que hay que reivindicar en todo los órdenes sociales. El fraude sistemático, no solo económico, por el incumplimiento de programas políticos o el abandono de atención a derechos subjetivos fundamentales, como en la educación, salud o políticas sociales, la solería ética del Estado del Bienestar, es una de las actitudes que más daño hacen a la sociedad en su conjunto, porque los bienes y servicios públicos no están en el mercado como mera mercancía, sino que son el resultado de compras y generación de servicios con dinero de todos, convirtiéndose en muchos casos en derechos subjetivos de la ciudadanía. Los presupuestos de la Comunidad Autónoma de Andalucía, son ya un reflejo de la gestión ética de los poderes públicos y creo que, en general, no estamos muy encima de su elaboración, aprobación y ejecución final. Desde luego, muy lejos de sus resultados finales, con la evaluación obligada que requeriría observar por los ciudadanos y ciudadanas que vivimos y votamos en esta Comunidad.
Creo que existe también una ética andaluza, muy arraigada en los estilos árabes, donde la verdad histórica es irrenunciable y compatible con visiones modernas del bien hacer y mirando a quién, con una espera en la verdad y en lo bello y sabiendo que como las alas de las mariposas, que van por el mundo volando, con trajes de fiesta, puede permitir a los ciudadanos de bien de este país considerar la posibilidad de que otro Estado es posible, de que otra Andalucía es posible, en una nueva visión de utopía alcanzable de las nuevas ideologías cargadas de ética, tan maltrechas en los tiempos que corren. Es una magnífica ocasión que se nos ofrece para buscar horizontes de salud mental, que necesitamos con urgencia, como ética andaluza que permite pisar suelo firme en nuestras convicciones más íntimas y en aquellas que acompañamos al voto que depositamos en la urna que corresponda, reflexionando al mismo tiempo en una verdad ética irrefutable: todos debemos compartir las actitudes éticas siendo conscientes de que todos somos iguales ante la ley y el derecho, no ante el mercado, afortunadamente. Recordarlo, se convierte en un refuerzo para nuevas creencias, fundamentalmente porque necesitamos la ética como una nueva forma de vida, tal y como la definió excelentemente el profesor López-Aranguren en su famoso tratado de Ética, publicado en 1958, como raíz de la que brotan todos los actos humanos. Ahora, como solería hecha en Andalucía.
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades
Quilapayún, Cantata de Santa María de Iquique – Relato II
Sevilla, 9/IV/2026 – 08:00 h CET (UTC+2)
Estamos en la cuenta atrás de la decisión más importante de la democracia en Andalucía, elegir el próximo 17 de mayo el destino político de la Comunidad a través del Gobierno que se vote mediante las urnas y deberíamos tomar conciencia de que no hay tiempo que perder. Como las ideologías no son inocentes, tengo que manifestar que en mi caso crecí muy cerca de cantores, no cantantes, de este país y de Latinoamérica (cantante es el que puede cantar, mientras que cantor es el que debe cantar, según Facundo Cabral) y, sobre todo, de un grupo inolvidable, Quilapayún, junto a uno de sus fundadores, Víctor Jara. Me acompañaron y acompañan todavía hoy en mis creencias, valores y fortalecimiento de mi ideología e identidad política, en su sentido aristotélico.
En la banda sonora ideológica de mi vida suena todavía hoy, con más fuerza que nunca, la música y letra de fondo de Quilapayún en su memorable Cantata Popular de Santa María de Iquique, que tantas veces he citado en este cuaderno digital, porque ante la posibilidad de una transformación solidaria de mi Comunidad por un cambio de gobierno en las próximas elecciones de 17 de mayo, creo que puede ser una gran ayuda recordar la letra de esta cantata tan sobrecogedora, de la que siempre he destacado una frase que llevo grabada en mi corazón: con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades, perteneciente al Relato II de la Cantata, que emociona más cuando inmediatamente después escuchamos la preciosa canción “Vamos mujer”. Inolvidable.
Relato II
Se había acumulado mucho daño, mucha pobreza, muchas injusticias; ya no podían más y las palabras tuvieron que pedir lo que debían.
A fines de mil novecientos siete se gestaba la huelga en San Lorenzo y al mismo tiempo todos escuchaban un grito que volaba en el desierto.
De una a otra Oficina, como ráfagas, se oían las protestas del obrero. De una a otra Oficina, los Señores, el rostro indiferente o el desprecio.
Qué les puede importar la rebeldía de los desposeídos, de los parias. Ya pronto volverán arrepentidos, el hambre los traerá, cabeza gacha.
¿Qué hacer entonces, qué, si nadie escucha? Hermano con hermano preguntaban. Es justo lo pedido y es tan poco ¿tendremos que perder las esperanzas?
Así, con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades, en un solo lugar comprenderían, había que bajar al puerto grande.
La cantata, aún pasando por el túnel del tiempo, resume muy bien el compromiso de mi recuerdo activo sobre la unidad popular democrática y el estado de vigilancia para cuidar la democracia en cada momento, situación que en este país y, ahora, en nuestra Comunidad, cobra una importancia extrema. Además, tampoco he olvidado algo que aprendí en plena pandemia a través del proyecto “El CANTO NO BASTARÁ”, junto al emblemático grupo Quilapayún, que se unieron en 2023 para conmemorar los 50 años del triunfo de la Unidad Popular. Sobre todo porque esta alianza soñaba con la unidad de la izquierda, en torno a un eslogan extraordinario y no inocente: ¡Pronto nos volveremos a encontrar. Hasta que la dignidad se haga costumbre! ¡Qué bien suenan estas palabras ante las elecciones al Parlamento de Andalucía, el próximo 17 de mayo!
La letra de la canción de despedida de la Cantata, en la versión auténtica de Luis Advis, su creador, tampoco la he olvidado en su fondo y forma. Escucharla de nuevo y, si es posible, en el contexto global de todo el relato, es el mejor homenaje que podemos hacer hoy a todas y cada una de las personas que luchamos en cualquier lugar del mundo por la libertad, la paz, la fraternidad y por la dignidad humana en todas las manifestaciones posibles «hasta que se haga costumbre». También, en nuestro país, en nuestra Comunidad Autónoma, porque lo necesitamos.
Ustedes que ya escucharon la historia que se contó no sigan allí sentados pensando que ya pasó. No basta sólo el recuerdo, el canto no bastará. No basta sólo el lamento, miremos la realidad.
Quizás mañana o pasado o bien, en un tiempo más, la historia que han escuchado de nuevo sucederá. Es Chile un país tan largo, mil cosas pueden pasar si es que no nos preparamos resueltos para luchar. Tenemos razones puras, tenemos por qué pelear. Tenemos las manos duras, tenemos con qué ganar.
Unámonos como hermanos que nadie nos vencerá. Si quieren esclavizarnos, jamás lo podrán lograr. La tierra será de todos también será nuestro el mar. Justicia habrá para todos y habrá también libertad. Luchemos por los derechos que todos deben tener. Luchemos por lo que es nuestro, de nadie más ha de ser.
Así la deberíamos seguir recordando, ahora más que nunca, luchando unidos HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE en nuestro país, ahora en Andalucía con motivo de las próximas elecciones, para que esta realidad posible se instale en nuestras vidas, porque sé que es posible cuando con el amor y el sufrimiento se aúnan las voluntadespolíticas.
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos.
Manuel Rivas, Lo que hace daño
Sevilla, 8/IV/2026 – 07:45 h CET (UTC+2)
No espero milagros en las elecciones al Parlamento de Andalucía del próximo 17 de mayo, en mi convencimiento de que no existen políticas inocentes, neutras, porque siempre llevan ideología dentro y todas no son iguales. Personalmente, defiendo la política del socialismo democrático que garantice las bases del Estado de Bienestar, que no todos los partidos defienden en sus programas, mucho menos en la situación actual de polarización política llevada hasta las últimas consecuencias por las máquinas de fango que manejan a su antojo las derechas y ultraderechas de este país y de esta Comunidad, en su amplio espectro de siglas, junto a sus aparatos mediáticos apoyados por el poderoso caballero don dinero.
Sólo en los gobiernos democráticos, sobretodo en los de la izquierda de esta Comunidad, es donde se hace posible la transformación de la sociedad andaluza de la mejor forma posible, por su capacidad legislativa, donde hay una palabra mágica que no hay que traicionar: unidad y consenso para no ser vencidos. Eso sí, sin esperar milagros, porque es suficiente con que la política no haga daño a nadie, que es el principal “milagro”, terrenal y cercano, como decía mi admirado escritor Manuel Rivas en su columna del domingo electoral europeo, de 26 de mayo de 2019, en el diario El País, cuando hablaba de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.
Personalmente, no espero milagros en la nueva Legislatura Andaluza, que salga de las urnas democráticas, pero sí la continuidad del blindaje del Estado de Bienestar, que garantice la solidaridad social que tanto bien hace a nuestra Comunidad desde hace décadas y que tanto he defendido a lo largo de los años de vida de este cuaderno digital, sólo posible a través de un gobierno en Andalucía que frecuente un presente y un futuro más amables para el territorio sobre el que tiene responsabilidades públicas de gran calado institucional, sin discriminación alguna, pero con la imprescindible salvaguarda de la equidad en todo los terrenos posibles, sin dejar a nadie atrás, fundamentalmente a los que menos tienen, a los nadies señalados y defendidos por Eduardo Galeano, como los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida… Concretamente y a título de ejemplo, no haciendo daño a los pacientes en esta Comunidad en unas insufribles listas de espera en atención especializada y quirúrgica, con un sumatorio total de 1.060.095 pacientes, según datos de 2025, en una situación verdaderamente lamentable desde la perspectiva de servicios públicos de primera necesidad en el ámbito de salud, que no responden a garantías mínimas exigibles a un Estado de Bienestar.
Igualmente y como utopiano de pura cepa, sigo pensando que las ideologías progresistas son las que seguirán marcando el curso de la historia, frecuentando el futuro, tal y como lo expresó de forma excelente el filósofo George Lukács en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).
La mediocracia, es decir, el gobierno de los mediocres, está haciendo estragos por donde pasa y ya está instalada también en Andalucía como actitud política, siendo conscientes del daño que hace, atendiendo a lo expuesto por Jorge Wagensberg en un aforismo que no olvido, en el que decía que lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud, dado que todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir. Por esta razón concreta y visto lo visto con las derechas y ultraderechas autonómicas, cerriles y mediocres por definición, me corresponde como ciudadano que defiende el Estado de Bienestar a ultranza, para todos y sin discriminación alguna, descubrir y desenmascarar las maniobras oscuras de la mediocracia con poder, especialistas en hacer daño, sin esperar que vengan los demás a solucionarnos los problemas que nos rodean y, para decirlo bien alto y claro, porque todos no somos iguales y porque estoy convencido de que la política no debería hacer daño a nadie. Sólo debe existir esta igualdad ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, como dice el Artículo 14 de nuestra Constitución. Aunque cuando la mar política tras las elecciones al Parlamento de Andalucía esté en calma y la dirección de la mina democrática en la que vivimos no sufra más sobresaltos, tengamos que volver con la cabeza bien alta a la contramina o a la sala de máquinas en la que tanto nos gusta trabajar a los utopianos, para seguir navegando y cavando en la igualdad que tanto necesitamos todos para alcanzar la libertad, sin excepción alguna. De lo contrario sucederá lo que ya nos advirtió Benedetti sobre los peligros del conformismo y la mediocridad: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos // la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío (2).
Ante lo anteriormente expuesto, comprendo mejor que nunca lo manifestado por Manuel Rivas en 2019, en un contexto idéntico al del próximo 17 de mayo: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.
(1) Lukács, G, El asalto a la razón, Barcelona: Grijalbo, pág. 5. 1976.
(2) Benedetti, Mario, Soneto del pensamiento, en Testigo de uno mismo. Madrid: Visor Libros, pág. 122, 2014 (2ª ed.).
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Es importante señalar que en la citada Orden se fijan los límites de los gastos electorales que podrá realizar cada partido, federación, coalición o agrupación de electores y electoras en las elecciones al Parlamento de Andalucía del día 17 de mayo de 2026, que “será la cantidad en euros que resulte de multiplicar por 0,5030 el número de habitantes correspondiente a la población de derecho de cada una de las circunscripciones donde aquellos presenten sus candidaturas, de acuerdo con el Real Decreto 1117/2025, de 3 de diciembre, por el que se declaran oficiales las cifras de población resultantes de la revisión del Padrón municipal referidas al 1 de enero de 2025, con efectos desde el 31 de diciembre de 2025. En consecuencia, los límites correspondientes a cada una de las circunscripciones que integran la Comunidad Autónoma de Andalucía serán los siguientes:
Almería: 389.109,23 euros.
Cádiz: 632.291,62 euros.
Córdoba: 388.392,96 euros.
Granada: 474.136,85 euros.
Huelva: 269.458,61 euros.
Jaén: 310.654,81 euros.
Málaga: 900.919,28 euros.
Sevilla: 994.241,87 euros.
El límite total de la Comunidad se eleva por tanto a la cantidad de 4.359.205,23€, como dato importante a tener en cuenta en esta propuesta de austeridad y transparencia en el gasto electoral, recordando de nuevo que en la Orden citada “se fijan los límites de los gastos electorales que podrá realizar cada partido, federación, coalición o agrupación de electores y electoras en las elecciones al Parlamento de Andalucía del día 17 de mayo de 2026” (la negrita es mía).
Como se detalla en la Orden citada, “A las cuantías establecidas en los artículos 1 y 3 de la Orden de 11 de octubre de 2018 [elecciones al Parlamento de Andalucía], se les ha aplicado el incremento del IPC desde marzo de 2022 hasta febrero de 2026”. Hasta aquí, estos son los marcos legales de financiación electoral y a ellos se sujeta en la actualidad el Gobierno andaluz.
En este contexto, vuelvo a recordar lo expuesto en el artículo 5º de esta serie, sobre Las alternativas a la pobreza y exclusión social, que deberían ser prioritarias en los programas electorales progresistas, en el que hice una referencia expresa al último Informe FOESSA 2025 sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, en el que se informaba que cerca de dos millones de andaluces, uno de cada cuatro, viven en exclusión social y 400.000 hogares, tras pagar vivienda y suministros, quedan por debajo del umbral de pobreza severa. En el citado informe se afirma que “En Andalucía, que partía de una situación sumamente parecida a la del conjunto del Estado en 2018, los datos que aquí se presentan muestran un deterioro evidente: retrocede fuertemente el espacio de la integración plena, aumenta en contrapartida el alcance de la integración precaria y crece la exclusión social, tanto en su manifestación moderada como, especialmente, en su forma más severa. Además, y a diferencia de lo sucedido en el conjunto del Estado, no puede hablarse de una clara recuperación con respecto a 2021, salvo en las situaciones más severas de exclusión social, que sí experimentan una mejoría durante el periodo más reciente. En consecuencia, cabría hablar de un claro proceso de cronificación y profundización de la exclusión social en el contexto andaluz, donde un elevado porcentaje de la población —el 23,1%— no recibe beneficios de las mejoras macroeconómicas y cuya situación de exclusión social va más allá de la coyuntura socioeconómica, asentándose como una cuestión estructural. Se advierte, en paralelo, una tendencia hacia un modelo de integración precaria, con una población cada vez más susceptible de verse afectada por problemas en distintos ámbitos esenciales de la vida cotidiana como la vivienda, la salud, o el ejercicio efectivo de los derechos políticos, entre otros”.
Ante la situación descrita en el informe FOESSA citado, deseo hacer hoy una llamada de atención a los partidos, federaciones, coaliciones y agrupaciones de electores y electoras que concurran a las próximas elecciones generales al Parlamento de esta Comunidad, para que no olviden esta realidad social en Andalucía que detallo en el citado artículo, como una realidad que deberían tener presente ante estas subvenciones y límites de gasto electoral, al recibir dinero público a tal efecto. Al menos, como una muestra de sensibilidad ante esta lacerante situación.
Lo expuesto anteriormente en relación con las subvenciones y los límites de los gastos electorales de los partidos, federaciones, coaliciones y agrupaciones de electores y electoras que concurran a las elecciones citadas, son sólo un pequeño botón de muestra del gasto general que conlleva esta convocatoria. Si ya hemos reflexionado en esta serie sobre ideologías, la no igualdad en las responsabilidades políticas y sobre la evaluación de los programas de acción política como marco de referencia para una legislatura, para que se pueda emitir un voto bien informado, deseo abordar ahora el gasto de la próxima campaña electoral, que tiene un contexto público y privado de importancia extrema en tiempo de crisis, es más, ejemplarizante en el ámbito del principio de austeridad política que debería presidir estas elecciones.
En primer lugar, por responsabilidad pública y privada ejemplarizantes. La política no gana siempre por tener un partido más dinero que otros sino, fundamentalmente, por el respeto a las ideologías cuando son consecuentes y por la forma de proceder ante la situación de contexto económico en el que se encuentra ahora la Comunidad. Sería irresponsable hacer una exhibición de medios en un tiempo revuelto por la traída y llevada crisis económica y social que atraviesa en estos momentos el mundo, el país y nuestra Comunidad y, con carácter más próximo, la invasión de Ucrania, ya casi olvidada y las guerras en Irán y Líbano, así como por la corrupción y por el gasto público no controlado ni todavía evaluado en muchos supuestos, cuando existen hoy alternativas de foros públicos y privados que con un gasto digno pueden albergar encuentros multitudinarios presenciales y, sobre todo, a través de redes sociales o alternativas gratuitas de comunicación, mensajería y wasap, por ejemplo, debiéndose eliminar el buzoneo que tan costoso es, como un gran botón de muestra.
En segundo lugar, es el tiempo de utilizar de forma genérica las tecnologías de la información y comunicación, que supone un ahorro espectacular en el poder de convocatoria de las campañas de cada partido. Es una realidad social que el analfabetismo tecnológico se ha alejado de Andalucía y solo un sector reducido de personas mayores que pertenecen a la generación atómica, no digital, podría verse más afectada, aunque siempre he pensado que todo abuelo o toda abuela siempre tiene nietos o nietas, que les pueden explicar todo lo que ocurra en la etapa de campaña electoral en Andalucía, sin que se pierdan casi nada por carencia de medios digitales. En cualquier caso, sería un detalle por parte de los partidos políticos en liza que tuvieran en cuenta los problemas de accesibilidad a la información electoral en diferentes ámbitos de población en Andalucía. Y en tercer lugar, porque la política tiene que recuperar espacios personales de encuentro, presenciales y virtuales, que se formen en la presentación en sociedad de la dignidad personal de los máximos representantes políticos que son candidatos o candidatas a entrar en el gobierno de Andalucía, donde destaque sobre todo su ilusión por regenerar la vida política con efectos ejemplarizantes y escuchando a la ciudadanía, donde una vez más las tecnologías de la información y comunicación juegan un papel esencial y estelar en términos de transparencia cuando se presenten los programas. Si se hace así, el gasto en las campañas en estas elecciones que ya están detrás de la puerta, puede ser un revulsivo para los llamados a votar de forma responsable, porque se apreciará y mucho que el poderoso caballero don dinero, «que quebranta cualquier fuero», ya no es imprescindible para ganar votos. Fundamentalmente, porque la ciudadanía dejará de ser tratada como mercancía y porque la transparencia no es sólo un portal web sino una actitud política que se mantiene en el tiempo y respeta a las personas en derechos y deberes políticos de participación ciudadana en el gobierno de la Comunidad. Ahora, en la presentación de los programas electorales.
Defiendo, sobre todo, la regeneración en los encuentros personales, en el boca a boca celular de la realidad social en la que se mueven las ideologías de las personas que van a ser candidatos y candidatas a presidir el gobierno andaluz, de sus programas, aunque todavía tengamos que contemplar listas cerradas por imperativo categórico legal. Una buena célula hace un tejido, un órgano y un sistema. Si se respeta esta cadena política digna y ética con ayuda de las TIC, estoy seguro de que todo el mundo percibirá que la campaña electoral ha merecido la pena. Un político digno “es un ejemplo siempre de seriedad, gravedad y decoro en la manera de comportarse, es decir, manifiesta pureza, honestidad y recato; se aprecia y defiende su honra, estimación, modestia, mesura y circunspección, entendida ésta como atención, cordura y prudencia ante las circunstancias, para comportarse comedidamente”. Así lo he escrito en este cuaderno al referirme a las personas dignas, porque creo en ellas, en cualquier sitio que ocupen en la sociedad actual. Por extensión, a personas políticas austeras.
Estoy convencido de que lo que tiene más valor en una campaña electoral es la dignidad política en general, por mucho que algunos la desprecien por el alto precio ético que hay que pagar, sin confundir, como todo necio, valor y precio. Si se une ahora a este valor de la dignidad el de la austeridad, el triunfo ético de la próxima campaña electoral estará asegurado. Esa es la cuestión, porque las campañas electorales nunca son inocentes y las ideologías auténticas y democráticas no deberían olvidarlo jamás.
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