Diario de mi zaratán

Jacarandás de Sevilla / JA COBEÑA

Sevilla, 18/IV/2026 – 13:36 h CET (UTC+2)

Publico hoy en este cuaderno digital en formato libro, descargable, el diario que escribí en este cuaderno digital el pasado mes de marzo, con un título, Diario de mi zaratán, que explicaba el día de su presentación y que ahora reproduzco a continuación.

Este formato facilitará su lectura completa y descarga gratuita. Una vez más lo pongo a disposición de la Noosfera, la malla pensante de la humanidad, para quien esté interesado en leerlo y, si es posible, comprenderlo en su justo sentido.

La lectura de la elegía andaluza, El zaratán, publicada en 1946 por el poeta universal de Moguer (Huelva) y premio Nobel, Juan Ramón Jiménez, me ha inspirado para escribir este diario sobre mi zaratán personal, quedándome con una idea que he asimilado de nuevo como hilo conductor de mi experiencia particular, a la hora de enfrentarme a un zaratán (cáncer) al que el Sistema Sanitario Público de Andalucía me ayuda a curar con el buen hacer de sus profesionales, en mis figuraciones, tal y como soñaba el adolescente juanramoniano del relato, para convertirme en un Perseo redivivo, Persefito, dispuesto a luchar contra mi zaratán y vencerlo para siempre.

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Diario de mi zaratán

Juan Ramón Jiménez, El zaratán, Méjico D. F., 1946

Zaratán. Una palabra de origen árabe, que según el Diccionario de Autoridades (RAE, tomo VI, 1739) tiene un significado mantenido en el tiempo, como “un género de enfermedad de cancer, que dá à las mugeres en los pechos, el que les vá royendo, y consumiendo de tal suerte la carne, que por lo regular vienen à morir de esta enfermedad. Covarrubias dice es voz Arábiga, que en su Lengua significa lo mismo. Lat. Carcinoma, tis”. Este lema se ha modulado posteriormente hasta nuestros días, en la última versión del Diccionario de la Lengua Española (RAE: 23.ª ed., 2014), como voz “derivada del árabe hispánico saraṭán, y este del árabe clásico saraṭān, literalmente ‘cangrejo’”, con un significado rotundo: “cáncer de mama en la mujer”.

ZARATÁN, Diccionario de Autoridades, RAE, Tomo VI, 1739

Con estos antecedentes lexicográficos, recordé en días pasados y con motivo de un diagnóstico personal de cáncer de próstata (un zaratán redivivo) que me comunicaron en el pasado mes de diciembre, que Juan Ramón Jiménez, el inolvidable poeta moguereño y autor de Platero y yo, había publicado un relato, más bien una elejía [sic] andaluza, con este título, El zaratán, que leí por primera vez en un libro precioso del poeta, Por el cristal amarillo, que compré en Moguer hace ya cincuenta años en la Casa Municipal de Cultura “Zenobia y Juan Ramón”, hoy sede de la Casa-Museo y de la Fundación homónimas.

Moguer me ofreció siempre, en los años setenta del siglo pasado, una acogida de día y noche que no puedo olvidar. Por las mañanas, porque preparaba mis clases como docente en las Escuelas de Enfermería y Trabajo Social de Huelva, en un despacho en la citada Casa Municipal, gracias a Pepito, su guardián celoso y servicial, muy atento a que mi estancia allí fuera tranquila y segura, alejándome a veces del clamor infantil en las visitas de la mañana a la sala-biblioteca que existía en la planta baja de aquella época. Además, en el arco de la escalera del patio principal, leía todos los días un mensaje alentador y programático: Amor y poesía, cada día… Por las noches, porque me ofrecía conocimiento y libertad para comprender en sus recónditos bares, uno de ellos muy querido, La Parrala, lo que significaba tomar algo a modo de cena, siempre acompañado por personas que conocí a pie de barra. Sobre todo, Mateo, un hombre tosco y aguerrido, que hablaba todos los días con su caballo, en conversaciones imposibles, probablemente porque Platero lo había marcado de por vida, haciéndome partícipe de sus ilusiones y frustraciones diarias. Después, en un paseo iluminado siempre por los mensajes de personas y paredes de azulejos con pasajes de Platero y yo, me alojaba en el Hotel situado junto al Ayuntamiento, en una habitación que me asignaba el encargado-conserje, Pepe, que en su soledad sonora y amable, procuraba proteger mi estancia para que la vida me permitiera descansar como caminante que siempre pretendía hacer camino al andar.

Son recuerdos imborrables, porque el relato El zaratán que figuraba en el libro citado, que compré un día a Pepito, que él sacaba con esmero de un baúl, sellándolo con las firmas autógrafas de Zenobia y Juan Ramón Jiménez, quedó guardado en mi memoria de hipocampo, en mi alma de secreto, hasta que este acontecimiento personal ha traído a mi mente ese relato entrañable, excepcional, convirtiendo mi cáncer en mi zaratán particular, porque el simbolismo árabe podía apropiármelo en una ocasión tan transcendental: un cangrejo acechaba mi vida.

Cuando leí por primera vez esta elejía andaluza, me conmovió profundamente, porque al protagonista lo identifiqué inmediatamente como el poeta cuando sólo tenía trece años, utilizando un heterónimo, Josefito Figuraciones, su alter ego de la infancia, Juanito Figuraciones, como le llamaba cariñosamente su madre, en sus primeros años de vida en Moguer. Supe desde el principio que Juan Ramón Jiménez me regalaba unas páginas inolvidables de su infancia, en su pueblo, con una experiencia de amor adolescente hacía Cinta Marín, la gran protagonista de la historia, su amada en sueños, una viuda muy joven enferma de cáncer, por un zaratán que Josefito pretendió acabar con él de todas las formas posibles y que la presentaba con estas palabras:

“—TIENE un zaratán.

—Lo tiene en el pecho.

—Se le está comiendo viva ese maldito zaratán.

Josefito Figuraciones veía a Cinta Marín con el zaratán en el pecho, entre los pechos, enmedio del pecho blanco, blanco de leche. Porque la mejilla de Cinta, su mano, su muñeca eran blancos mates de leche. Y ella se miraría el zaratán rojo en su pecho blanco, con sus ojos negros”.

Esta elejía se publicó en Madrid por primera vez en el diario El Sol, el domingo 12 de enero de 1936, editándose posteriormente en formato libro en 1946, en México, con 19 grabados de Alberto Beltrán, autorizados de forma extraordinaria por el poeta, que no acostumbraba a introducir ilustraciones en sus obras.

He vuelto a leer El zaratán, siguiendo la cronología exacta de las dos primeras publicaciones, que guardo como oro en paño en mi biblioteca, mi clínica del alma, a la que he acudido estos días por razones especiales, nunca mejor dicho. Sobre todo la edición original mexicana, publicada en mayo de 1946, como número 20 de la colección “Lunes” y editada por los hermanos Pablo y Henrique González-Casanova. Estas lecturas me han inspirado para escribir este diario de mi zaratán personal, que publicaré por entregas en este cuaderno digital a partir de hoy, quedándome con una idea que he asimilado de nuevo como hilo conductor de mi experiencia personal a la hora de enfrentarme a un zaratán al que el Sistema Sanitario Público de Andalucía me ayuda a curar con el buen hacer de sus profesionales, en mis figuraciones, tal y como soñaba el adolescente juanramoniano del relato, para convertirme en un Perseo redivivo, Persefito, dispuesto a luchar contra mi zaratán y vencerlo para siempre.

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NOTA: A quien se anime a leer “El Zaratán”, conociendo la dificultad para acceder a las ediciones citadas, le recomiendo una edición de la Fundación Juan Ramón Jiménez, publicada en 1990, cuidada con esmero por un poeta al que conozco y aprecio, Juan Cobos Wilkins, sobre todo porque el extenso prólogo, escrito por Arturo del Villar, ayuda a comprender bien esta bella obra, una “figuración”, como él explicaTambién, pueden leer una edición, publicada en Huelva en 2017, por la editorial Niebla, que valoro positivamente, en la que se incorporan los 19 grabados de la edición de Méjico de 1946.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 19. La política digna lava el alma del barro de la vida cotidiana

Sevilla, 18/IV/2026 – 08:51 h CET (UTC+2)

Una cosa es la realidad política actual y otra el deseo de dignificarla cada día. Decía Berthold Auerbach que la música lava el alma del polvo de la vida cotidiana (Music washes away from the soul the dust of everyday life) (1). También se atribuye a Picasso idéntica frase pero referida al arte en general. Hoy, doy un paso más y me atrevo a asignar a la política digna ese rol de limpieza ética de la vida cotidiana, como arte de lo posible, en palabras de Aristóteles o del canciller Bismark. En esta etapa preelectoral, que no está siendo precisamente un modelo de arte político, necesitamos redoblar todos los esfuerzos para demostrar que es posible llevar a cabo esta proyección ética de la vida ordinaria, siempre que cumplamos, unos y otros, con los deberes políticos que tenemos asignados en esa vida cotidiana, porque no son los mismos. 

Si nada humano nos es ajeno, que decía Terencio, el gran éxito de la política es hacer posible la transformación de la sociedad con medios legítimos, a pesar de todo, siendo el principal el del voto y sus circunstancias. El problema es que se adultera este sentido del voto y los representantes elegidos hacen con ellos muchas veces lo que no se debería hacer, porque el voto no es un cheque en blanco para el que se beneficia de él, sino un mensaje con ilusiones dentro, probablemente de cambiar y transformar aquello que no gusta en la sociedad actual. Por ello, es una equivocación utilizar en precampañas y campañas electorales el grito y la metodología del “y tú más”, lo peor de lo peor, como ocurre en la actualidad, porque siempre se debería partir de la base de que la condición humana es la que es y no nos debe ser ajena, es decir, sabemos que en todos sitios cuecen habas y lo importante es presentar en sociedad la parte más digna de la política, mostrando lo que es: una ideología en beneficio del interés o del bienestar general, con la tutela del Estado democrático, porque de lo contrario no es posible alcanzar beneficio alguno. De ahí el interés por presentar esta visión tan motivadora: la política es el arte que posibilita limpiar el alma del polvo de la vida cotidiana.

¿Hay algo más cotidiano que la vida digna en la ciudad, en el pueblo, en la aldea más recóndita? Si partimos de esta base, de que lo importante es vivir en paz, ayudemos a quitar el polvo del alma, algunas veces barro, que todos los días “ensucia” el devenir político y humano, por más señas. De ahí la importancia de los programas políticos en liza, porque no nos engañemos: todos no dicen lo mismo, ni persiguen los mismos objetivos, por mucho que se esfuercen las redes sociales y determinados medios de comunicación tergiversada, en difundir los clásicos bulos populares como mantras que sobrevuelan sobre nuestras cabezas y enriquecen las bases del Partido Abstencionista y de la ultraderecha y derecha extrema: ‘todos los políticos son lo mismo’, ‘vienen a enriquecerse’, “la derecha os hará libres’, ‘comunismo o libertad’, ‘el Estado no se rompe ni se negocia’, ‘el “comunismo bolivariano” acabará con todo’, ‘la nación está en peligro’, ‘hay que acabar con el “sanchismo”, ‘los migrantes nos roban y nos quitan los trabajos’, ‘la violencia de género es ideología que hay que erradicar, así como el gasto público asociado a ella’, ‘la protección legal de la diversidad sexual es un engaño’, ‘el cambio climático es un invento de los ecologistas extremos’, ‘Europa no es necesaria como Unión de Estados’, ‘la cultura es una ideología controlada por el aparato del Estado’ y así, centenares de mensajes que consiguen calar, como la gota malaya, en los sentimientos populares. 

Ante este tsunami ideológico de derechas y ultraderechas, en la actual precampaña, vuelvo a reivindicar un esfuerzo para comprender lo que se está haciendo bien en esta legislatura en la España al derecho, no al revés, en beneficio del interés general, de nuestra Comunidad, para demostrar que una política digna y eficaz limpia el alma del polvo y del barro de las máquinas especializadas en este menester, que propicia la política indigna y mal intencionada. Hay que limpiar la desinformación y la contaminación de los resultados verdaderos que se han conseguido por el Gobierno actual, que nos lleve a comprender lo que verdaderamente supone ya, de facto, una transformación de nuestra realidad social, atendiendo como prioridad absoluta a los que menos tienen en el país, en nuestra Comunidad.

Lo dicho: dediquémonos a resaltar el trabajo político bien hecho, como Luis Cernuda nos lo enseñó hace ya mucho tiempo, desde el exilio, cuando se dirigió expresamente a sus paisanos andaluces, sevillanos por más señascon unas palabras que no olvido: Más el trabajo humano / Con amor hecho, / merece la atención de los otros (A sus paisanos, en La realidad y el deseo. XI: La desolación de la quimera). Será una forma extraordinaria de comprender la política digna como el arte posible de limpiar el alma ciudadana del polvo y barro perversos de la política indigna en la vida cotidiana.

(1) Berthold Auerbach, En las alturas (On the Heights), Volumen 2, Editorial B. Tauchnitz, 1867. Página 64.

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Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 18. Defendamos el claro objeto del sueño andaluz

Galileo en prisión. Detalle de la obra atribuida a Murillo o su taller (ca. 1643), cuando estaba en posesión de Jules van Belle, Roulers, Belgium (1)

Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro.

Luis Cernuda, en José Moreno Villa o los andaluces en España (1931)

Sevilla, 17/IV/2026 – 08:53 h CET (UTC+2)

Hoy dedico esta reflexión electoral a las personas que piensan que Andalucía puede cambiar e iniciar un camino diferente, nuevo e ilusionante a través de las elecciones próximas del 17 de mayo. No sé si tú, lector o lectora de estas palabras, tienes la misma sensación que yo, pero estando tan cerca estas elecciones, fecha histórica en cualquier calendario democrático, no se aprecian movimientos especialmente reivindicativos de la participación popular en este proceso electoral, como si se hubiera instalado en Andalucía una santa indiferencia, cansancio y desafección política de dimensiones incalculables, ante problemas sociales de tanta envergadura como la situación actual de desmantelamiento de la sanidad pública, a través de esperas imposibles en atención primaria, especializada y quirúrgica, no digamos en salud mental, los de la educación también pública en todos sus niveles, afectando también al universitario con la entrada en vigor de la reciente y preocupante Ley Universitaria para Andalucía, por no olvidar la ardiente impaciencia de miles de personas afectadas por discapacidades, la pobreza severa y exclusión social, el paro real y las dificultades extremas para acceder a alquileres razonables de viviendas.

Se podría decir en términos fellinianos e la nave va, y no su antónimo, e pur niente si muove (y, sin embargo, nada se mueve), como fiel reflejo de la realidad actual. En este contexto, cuenta una leyenda que una pintura atribuida a Murillo o a su entorno (1), Galileo en prisión, captó perfectamente esta expresión tan atrevida del movimiento revolucionario de la Tierra que descubrió Galileo (eppur si muove) y así lo dejó pintado en una esquina del citado cuadro y que alguien se encargó de ocultar, probablemente los que introducían la palabra nada en cada paso de su vida, porque preferían que todo siguiera igual. Es muy preocupante esta situación, porque en unas elecciones se trata, nada más y nada menos, que de posibilitar cambios imprescindibles en la forma de hacer política en Andalucía y debería interesar tanto a la ciudadanía y a quienes gobiernan habitualmente, como a la oposición que hasta ahora se ha enfrentado, con escaso éxito, al rodillo de la mayoría del partido gobernante, el Partido Popular, en el Parlamento andaluz.

El hartazgo por corrupción de determinados líderes políticos ha hecho estragos en los últimos años de la vida política de este país y la falta de ejemplaridad política también. He comprendido el sentido de la frase repetida en muchas ocasiones por Michael Ignatieff, el candidato malogrado a primer ministro de Canadá, en su experiencia política desde 2008 a 2011, liderando la oposición y con una clara opción a gobernar ese país: nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad. Ahí está parte de la cuestión actual a la que se debe enfrentar cualquier político, por el hartazgo ante tanto mandatario instalado en la mentira. Es escalofriante el poder de esta reflexión, porque es una realidad ciudadana que emerge sobre todas las querellas más o menos criminales en torno a las personas que trabajan en política, porque muchas personas están convencidas de que en política se miente continuamente: “los políticos, mienten más que hablan”. Es una realidad flagrante, que solo se puede combatir si el poder político en todas sus escalas se instala de una vez por todas en la verdad, teniendo una clave machadiana contundente al respecto: “¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”. Así de sencillo, pero así de difícil en la situación actual, porque si no, solo nos quedará en nuestro pensamiento y sentimiento una reflexión con retranca gallega de fondo que se podría convertir los próximos días en trending topic popular a todas luces: si nos dicen la verdad (algunos políticos, no todos), mentirían. Aprendiendo con humildad de la paradoja de Epiménides, cuando afirmó que todos los cretenses eran unos mentirosos, porque casualmente…, él también lo era.

Basta un ejemplo para certificar este pacto de silencio cómplice que existe en la actualidad. Nos sentimos muy poco concernidos con los programas políticos que se presentarán oficialmente dentro de unos días, porque con independencia de que deban obedecer a las ideologías que inspiran cada partido político, la participación ciudadana universal debería ser un primer mandamiento de la ética política actual: qué piensa, desea, valora, opina y necesita decir la ciudadanía, para ser escuchada en clave de empoderamiento compartido.

Sabemos por el último barómetro elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de marzo de 2026, que ante la pregunta ¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? (RESPUESTA ESPONTÁNEA). (MULTIRRESPUESTA), los datos recogidos fueron los siguientes:

Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas – Barómetro Marzo 2026

He tomado en consideración sólo las diez primeras respuestas de un total de 58, porque creo que representan bien el estado anímico de la Nación y por extensión lógica el de Andalucía, dado que —porcentualmente hablando— son muy significativas en el momento político que está atravesando el país y nuestra Comunidad. Queda claro que un gran problema es el de la percepción y valoración ciudadana de la política actual, no sólo la crisis económica o el paro, porque de las diez respuestas, tres de ellas, referidas a asuntos políticos, suman un total del 26,4%, es decir, ocuparían el primer puesto en esta clasificación estadística al darles un tratamiento homogéneo, desplazando al primer problema de la vivienda, con un 24,3% del total. Es muy significativo el resultado porque en política, en este país, no se salva nadie, ni el Gobierno y partidos o políticos concretos/as, ni los problemas políticos en general y, tampoco, el mal comportamiento de los/as políticos/as. La verdad es que es un resultado lamentable, que debería hacernos reflexionar ante las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía.

Es una breve reflexión en la antesala de las elecciones andaluzas y tengo que afirmar de nuevo que se nos presenta una nueva oportunidad para generar cambios copernicanos en nuestra Comunidad mediante el voto. Lo he afirmado en diversas ocasiones en este cuaderno digital, en esta serie, y no me cansaré de repetirlo: ante este panorama tan complejo y preocupante, es necesario reflexionar en voz alta sobre las actuaciones que pueden ayudar a despejar las incógnitas electorales que nos abruman en estos días que anteceden al 17 de mayo.

Hay que considerar, en primer lugar, una base política, como ciudadanos de a pie, como punto de partida para preparar un voto razonable y que lo sustente. Se resume en una sola palabra, ideología, porque cuando existe la ideología, que forja siempre una creencia, la política se hace virtud ciudadana, porque es consecuente, porque somos ciudadanos políticos, en la clave que enseñó Aristóteles. Las ideologías no son inocentes, como tantas veces he explicado en este blog. Solo me refiero en la situación actual a las ideologías democráticas, las que pueden considerarse por su contenido de respeto a las personas y a la sociedad en general, en el largo camino que existe desde la izquierda a la derecha del arco político actual.

La ideología es una proyección fantástica de la inteligencia, entendida ésta como la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas, gran objetivo de la política a través de programas electorales. La inteligencia que vehiculizamos a través de la ideología podemos llamarla inteligencia social o inteligencia política, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo que nos rodea y cómo se reacciona ante estos momentos electorales donde se decide cómo se van a abordar los problemas reales y actuales en Andalucía, a través de los programas de los partidos que participen en esta primera etapa anual de participación ciudadana.

El cerebro necesita claridad conceptual, ideología, para comprender lo que ocurre y ahí está la clave de la no inocencia. Mientras unos o muchos entorpecen el conocimiento de la verdadera dimensión social de lo que ocurre, otros desean introducir cordura en la comprensión y vías de salida a la misma. Es decir, la ideología que está detrás de los partidos no es inocente y el cerebro necesita ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en la realidad social económica, educativa, de salud y bienestar social que cada persona debe elegir para ser y existir todos los días, de acuerdo con el programa político que mejor responde a la ideología de cada persona, a su creencia. Así lo ha fijado, limpiado y dado esplendor a través del lema ideología, el Diccionario de la Lengua Española, en su segunda acepción (texto en cursiva). Por algo será. Y los Gobiernos, los partidos, los representantes políticos lo saben, es decir, tampoco son inocentes y no vale cualquier respuesta a las ideas fundamentales, mediante el voto, en unas elecciones, porque todos no son ni somos iguales en Andalucía.

Afortunadamente, creo que podemos creer en el futuro de Andalucía con el voto próximo, porque e pur si muove, como el mejor homenaje que podemos ofrecer a nuestro pintor universal, Murillo. Sin escondernos en la esquina del cuadro actual andaluz que pintan ahora, con escaso éxito, los gobernantes y agoreros de turno.

(1) Fahie, J. J., Memorials of Galileo (1564–1642). London: Leamington, 1929, p. n85.

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Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 17. Empoderamiento ciudadano, presencial y digital

EMPODERAMIENTO

Sevilla, 16/IV/2026 – 09:20 h CET (UTC+2)

Las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, son una oportunidad para profundizar en el análisis de los programas electorales que dediquen un espacio al empoderamiento ciudadano, presencial o digital, en su relación con el Gobierno correspondiente.

Tenemos muchas posibilidades de participar en las decisiones públicas de Andalucía. Es urgente hacerlo porque esta Comunidad necesita una mayor implicación ciudadana en la toma de decisiones diarias de los poderes públicos. Lo que ocurre es que desconocemos muchos procedimientos de participación porque no existe cultura de empoderamiento, entendido como conocimiento y poder activo de la ciudadanía, que garantiza la accesibilidad a la Administración Pública correspondiente en todos sus procesos y procedimientos de información pública y participación ciudadana. Si además, lo enmarcamos en el mundo digital actual, comprometiendo a la Administración de la Junta de Andalucía, podríamos definir esta participación en el seno del empoderamiento digital, como la capacidad que tienen los poderes públicos para transferir conocimiento y poder digital a la ciudadanía, que garantiza la accesibilidad a la Administración Pública de la Junta de Andalucía mediante el uso racional de las tecnologías de la información y comunicación, así como de las redes sociales.

Empoderamiento no es un neologismo al uso, sino el fruto de una reflexión mundial sobre el papel que desempeñan las personas en la toma de decisiones múltiples en relación con el poder establecido, tal y como lo defendió Paulo Freire en dos libros que han marcado mi vida personal y profesional: Pedagogía del oprimido (1966) y La educación como práctica de la libertad (1967), que conservo en mi biblioteca como oro en paño. En los últimos años he trabajado sobre este vocablo desde el marco semántico establecido en 1997, en un libro clásico para comprender bien esta palabra de difícil intelección a veces: “proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en el individuo sino también en la propia organización” (1).

La ciudadanía tiene que tomar el testigo de la responsabilidad personal e intransferible de la gestión del conocimiento en la relación con la Administración Pública, en actitud de recibir también, sin más dilación, la transferencia de ese conocimiento que tiene para sí y para la ciudadanía la propia Administración, cuando utiliza en estos momentos la inteligencia pública digital. Cualquiera de las acepciones que de forma reiterada he presentado en este blog acerca de la inteligencia digital, que expongo a continuación, puede servir para desarrollar el proceso de transferencia que propugno como condición sin la cual no es posible que el ciudadano acceda digitalmente, con garantías constitucionales en nuestro país, a los servicios públicos.

1. La ciudadanía es capaz de adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan en la relación con la Administración electrónica, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida [la habilidad] de haberse hecho muy capaz de ella [por la voluntad del Gobierno correspondiente], en el marco de lo propugnado por el Artículo 103 de la Constitución al referirse de forma muy breve (afortunadamente) a la Administración. 

2. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, decide y aprueba mediante disposiciones, el desarrollo de la capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. 

3. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, decide y aprueba que la inteligencia pública digital permita a la ciudadanía, a la que sirve, adquirir conocimiento por empoderamiento, como capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para el contexto comunitario o cultural en el que viva, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. 

4. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, debe saber discernir que la inteligencia digital es un factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. 

5. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, debe desarrollar la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso, con una vigilancia adecuada por parte de la propia Administración Pública.

Es cierto que la publicidad oficial se centra hoy, casi exclusivamente, en procedimientos legales básicamente y no en campañas directas que promuevan la participación presencial o con medios digitales. Por ello, hay que exigir a la Administración que si verdaderamente se trabaja en términos de transparencia y empoderamiento ciudadano, hay que abrir puertas y ventanas oficiales y convertir los edificios públicos en espacios de cristal, transparentes, para conocer qué hacen y cómo se puede acceder a ellos, participando activamente en su funcionamiento diario, de forma presencial o digital, atendiendo a los principios constitucionales que debe regir la Administración.

Todos los días hay múltiples posibilidades de participar en la gestión pública desde el rol de ciudadanos. Hacerlo es responsabilidad de todos, pero es urgente tomar medidas de equidad en la accesibilidad a la Administración pública y de participación en ella, pero no para garantizarlo solo a los “exquisitos digitales”, sino a cualquier persona que desee hacerlo y que lo necesite, atendiendo sobre todo a las personas más desfavorecidas y con menos recursos digitales.

El asociacionismo debe tomar cartas en el asunto y fomentar esta participación, en sus múltiples formas de hacerlo, con el apoyo extraordinario de las redes sociales. Un teléfono móvil es hoy una herramienta crucial para el empoderamiento. Andalucía necesita retomar urgentemente estas actitudes de cooperación y co-creación, porque es posible recuperar valores que se dan ya como trasnochados. Todos no somos iguales y los poderes públicos necesitan también estos refuerzos positivos de la ciudadanía responsable, que tiene conocimiento suficiente porque le ofrecen la información pública necesaria que le permite participar de forma activa en los asuntos públicos y tomar las mejores decisiones. Ahí radica el éxito del empoderamiento presencial o digital de la ciudadanía, ante el Gobierno correspondiente salido de las urnas.

(1) Blanchard, K., Carlos, J. & Randolph, A. (1997). Empowerment: 3 Claves para lograr que el proceso de facultar a los empleados funcione en su empresa. Bogotá: Norma S.A.

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Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 16. Votar es un deber propio de nuestros deberes

José Saramago (1922-2010)

Nos fue propuesta una Declaración Universal de los Derechos Humanos y con eso creíamos que lo teníamos todo, sin darnos cuenta de que ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden.

José Saramago, en el discurso de la recepción del Premio Nobel de Literatura 1998.

Sevilla, 15/IV/2026 – 08:02 h CET (UTC+2)

El artículo 23.1 de la Constitución Española dice que “Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal”. Junto a este derecho fundamental de participación, que se vehicula a través del voto, queda al libre albedrío de cada persona de este país llevarlo a cabo. Ese acto transcendental, votar, creo que debería ser también un deber fundamental entre los deberes humanos, en simetría con el declarado en la Constitución, en el sentido que figura en la propuesta de aprobación a escala mundial de una Carta Universal de los Deberes y Obligaciones de las Personas, formulada en 2016 por la Universidad Nacional Autónoma de México, la Fundación José Saramago y la World Future Society (Capítulo México), en la que se señalaron una serie de preguntas cruciales que necesitan siempre una urgente respuesta política de Estado y de cada ciudadano en particular, cada uno en su nivel de responsabilidades, entre las que tendría cabida, en el sentido que figura en la propuesta de aprobación a escala mundial, el deber del voto, entre otras cuestiones que se pueden consultar en el documento que recoge la citada propuesta.

El Preámbulo de la citada Carta, a título de marco reflexivo, que se desarrolla en sus veintitrés declaraciones, debería ser un horizonte por contemplar a la hora de introducir el voto en las urnas el próximo 17 de mayo, tan cerca ya, porque el voto debe llevar dentro una parte muy importante de responsabilidad política ciudadana, como deberes que son propios y no sólo responsabilidad política del Gobierno correspondiente. La razón es humana, personal e intransferible en su esencia y no tiene color. Sí, por el contrario, ideología y se aloja en personas. Ya ha demostrado la historia de forma suficiente que “ninguna ideología es inocente”, como señaló Lukács y tantas veces he citado en este cuaderno digital.

Desde la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en diciembre de 1948, han pasado casi 78 años de reivindicación permanente de los derechos humanos, pero muy poco se ha hecho en relación con los deberes asociados a ellos como lo más íntimo de su propia intimidad personal y como ciudadanos, que también existen.

Cuando se aproximan las elecciones al Parlamento de Andalucía, que se celebrarán el próximo 17 de mayo, creo que también hay que tomar conciencia de nuestros deberes políticos como ciudadanos del mundo, de este país y de esta Comunidad, en los términos propuestos de fondo y forma en la citada Carta, que se expone a continuación, porque todo lo político, en el sentido más puro del término, también nos pertenece, emulando la famosa frase de Terencio, todo lo humano me pertenece, al ser una dimensión humana primordial como miembros de la aldea global en la que vivimos, somos y estamos cada día de nuestra vida.

En este contexto, José Saramago manifestó en uno de los discursos pronunciados con motivo de la recepción del Premio Nobel de Literatura en 1998, refiriéndose al 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, lo siguiente: “Nos fue propuesta una Declaración Universal de los Derechos Humanos y con eso creíamos que lo teníamos todo, sin darnos cuenta de que ningún derecho podrá subsistir sin la simetría de los deberes que le corresponden. El primer deber será exigir que esos derechos sean no sólo reconocidos sino también respetados y satisfechos. No es de esperar que los Gobiernos realicen en los próximos cincuenta años lo que no han hecho en estos que conmemoramos. Tomemos entonces, nosotros, ciudadanos comunes, la palabra y la iniciativa. Con la misma vehemencia y la misma fuerza con que reivindicamos nuestros derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo comience a ser un poco mejor”.

La Carta Universal citada, recoge una serie de preguntas cruciales que necesitan urgente respuesta política de Estado y de cada ciudadano en particular, cada uno en su nivel de responsabilidades: “¿A qué estamos obligados para con nosotros mismos y con quienes nos sobrevendrán, los sujetos y organizaciones de nuestro tiempo? ¿Qué deben hacer además de afirmar sus innegables derechos, los grupos económico-empresariales, las asociaciones civiles, las comunidades religiosas, los medios de comunicación, los partidos políticos o los individuos concretos que habitan la tierra? Más allá de desesperanzas y posibilidades particulares de realización, ¿a qué debiéramos estar obligados cada uno de nosotros, en función de nuestras circunstancias, capacidades y posibilidades, para con nosotros mismos, con los demás, con nuestra comunidad, con nuestro sistema de gobierno o con el espacio que habitamos? Que alguien o muchos lo sepan, no es suficiente para lograr acciones en la dirección correcta. Es necesario decirlo, postularlo, comprometerlo, para que las cosas empiecen a marchar en tal sentido. Así como desde hace años se viene pregonando la necesidad de que cada cual se asuma como sujeto pleno de derechos y sea capaz de entenderlos y ejercerlos, así también se hace necesario, a través de un ejercicio de educación cívica, hablar de los deberes y las obligaciones que tales titularidades imponen. Este es, finalmente, el objeto de esta propuesta: ayudarnos a tomar consciencia de que nuestra condición humana pasa, desde luego, por la plena titularidad de los derechos que hemos admitido como innatos a todos los seres humanos, pero también por la aceptación de deberes, obligaciones y responsabilidades para con nosotros mismos y para con los demás”.

Por lo expuesto anteriormente, insisto en que es muy importante conocer el contenido del Preámbulo de la citada Carta, así como sus veintitrés declaraciones a la hora de introducir el voto en las urnas de las próximas elecciones de 17 de mayo.

Las ideologías que están detrás de los programas políticos han perdido su inocencia de base. Pero eso no es “malo”, para que nos entendamos. Perder la inocencia para ser responsable, es “bueno”. Y ser responsable conlleva, por un lado, conocer la “cosa” política (programa electoral, por ejemplo…), en su doble proyección de derechos y deberes, es decir, el contenido auténtico y ético de la acción y, además, ser libre para decidir a través de unos votos y asumir “deberes políticos” como ciudadanos que cuidan la cosa pública (res publica). 

Personalmente, suscribo la Carta en todos y cada uno de sus términos, con la ardiente paciencia de Neruda en la espera a que esta Carta tenga el respaldo legal suficiente para que nos comprometa a todos, después de un recorrido iniciado en 2018, cuando a través de la iniciativa descrita anteriormente, inspirada por Saramago en su discurso del premio Nobel, fue presentada al Secretario General de la ONU, António Guterres, a la Comisión de Derechos Humanos y debatida con los embajadores iberoamericanos ante la ONU, recibiendo desde entonces adhesiones internacionales de todo tipo.

Carta Universal de los Deberes y Obligaciones de las Personas

Preámbulo

Considerando que los derechos humanos son la mayor conquista jurídica y social de nuestro tiempo para garantizar la dignidad de todas las personas sin distinción alguna de sus condiciones individuales, sociales o culturales,

Considerando la necesidad de reconocer la emergencia de nuevos derechos así como de realizar una lectura actualizada, intergeneracional, relacional y solidaria de los mismos que enfatice debidamente su función social,

Reiterando que los principales obligados al cumplimiento de los derechos humanos son los Estados nacionales y los organismos internacionales y regionales,

Subrayando la importancia de que todos los individuos y las organizaciones cumplan también con tales derechos,

Atendiendo a las crecientes desigualdades y violaciones a los derechos humanos y a las dificultades de alcanzar las metas planteadas para lograr el desarrollo armónico de la humanidad en su conjunto,

Entendiendo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos dispone en su artículo 29 que todas las personas deben cumplir con sus deberes jurídicos respecto a sus comunidades,

Asumiendo que en el cumplimiento de los deberes jurídicos no se agotan las posibilidades de alcanzar el pleno desarrollo de las personas, siendo las obligaciones éticas igualmente indispensables para el sostenimiento de las instituciones democráticas y el Estado de derecho,

Admitiendo la necesidad de que la totalidad de los individuos y organizaciones sociales en que éstos decidan participar deben cumplir sus deberes jurídicos y obligaciones éticas, sin que en ningún caso su incumplimiento pueda servir de pretexto para que el Estado se exima de sus propias obligaciones,

Reconociendo que las personas y los distintos actores sociales pueden tener por su poder, capacidad o función social, diferentes grados de responsabilidad en su contribución a las condiciones de garantía del disfrute de derechos por parte de todos.

Declaramos

[…]

nueve

1. Todas las personas tenemos el deber y la obligación, dentro de nuestras condiciones y posibilidades, de participar responsablemente en los asuntos públicos y en la toma de decisiones colectivas.

2. Todas las personas, y en particular las organizaciones económico empresariales, los partidos políticos y demás organizaciones sociales, económicas y culturales, tenemos el deber y la obligación de respetar y exigir el respeto de las reglas de financiación de las campañas electorales y de los partidos políticos.

3. Todos los partidos y organizaciones políticas tienen el deber y la obligación de contribuir a la articulación democrática de la sociedad, a la integración de la representación política, con especial atención al objetivo de la paridad de género.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Recordando el 95 aniversario de la proclamación de la Segunda República en este país

El motor de una democracia es un pueblo educado

Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la Segunda República española

Sevilla, 14/IV/2026 – 13:19 h CET (UTC+2)

En mi compromiso existencial de olvidar el olvido, sobre todo para respetar la memoria democrática de este país, recuerdo que hoy se cumple el 95 aniversario de la proclamación de la Segunda República, en años complejos de nuestra historia, un día especial para los que amamos la “res publica”, la cosa pública, el interés general en beneficio de todos como ideología, nómadas redomados y, a veces, nadies, que hacemos un largo viaje en un mundo complejo y bastante desajustado, en medio de tumultos civilizados, entre claroscuros y la dura monotonía de los días que pasan, esperando siempre un nuevo despertar.

Así empezaba la canción de Franco Battiato, Nómadas (1987), que forma parte de la banda sonora de mi vida: Nómadas que buscan los ángulos de tranquilidad, / en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, / entre los claroscuros y la monotonía de los días que pasan. Battiato me susurraba a los oídos, en mis años jóvenes, algo transcendental en la vida de los nómadas de espíritu: Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan.

Con este estado de ánimo, me enfrento a la página en blanco en este recuerdo tan especial y sensible para nuestro país, junto a mi admirado Franco Battiato, que lo cantaba así, como buen cantor, que no cantante (cantor es el que debe cantar y cantante el que puede, que no es lo mismo, como decía Facundo Cabral): Como un extranjero no siento ataduras del sentimiento, / y me iré de la ciudad, esperando un nuevo despertar. / Los viajantes van en busca de hospitalidad, / en pueblos soleados, en los bajos fondos de la inmensidad.

En este largo viaje existencial que vivo apasionadamente, recuerdo también la última estrofa de la canción de Battiato, porque en el fondo soy un forastero que busca el sentido de la vida, como un nómada impenitente en este loco mundo diseñado a veces por el enemigo: Forastero que buscas la dimensión insondable / la encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino.

Estoy convencido de que el mundo sólo tiene interés hacia adelante, el hilo conductor de este cuaderno digital, un largo viaje existencial, como el de Ulises hacia Ítaca, aunque ahora, ante el resultado incierto de las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, mi recuerdo de lo que sucedió con la República en este país, hará pronto 90 años, sea a veces sólo una isla desconocida en el archipiélago ético de la sociedad española actual, que tanto olvida. De ahí mi humilde homenaje a la llegada de la Segunda República, como demócrata nómada inmerso en un largo viaje existencial.

Vuelvo a recordar la frase de D. Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la Segunda República, un hombre bueno, en el sentido puro de la palabra bueno, tal y como me lo enseñó hace ya bastantes años, D. Antonio Machado. Y los dos, con su compromiso especial para defender la educación como pilar básico de la democracia, para que en España fuéramos mejores ciudadanos y ciudadanas, tuvieron que morir alejados de su país, nómadas en el exilio, porque muchos no entendieron nada de lo que decían y escribían. Ni querían entender, ni lo entienden todavía hoy, en un aniversario tan especial.

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¡Paz y Libertad!

Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 15. Debemos defender para la Comunidad lo aparentemente imposible

Mayo del 68, París

Nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene

Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 14/IV/2026 – 08:00 h CET (UTC+2)

He rescatado para esta serie uno de mis grandes principios expuesto durante años en este cuaderno digital, creer que otro mundo es posible, aplicándolo a Andalucía también, en este momento de elecciones a su Parlamento. Es verdad que ante lo aparentemente imposible, la sociedad ha reaccionado a lo largo de los siglos de formas muy variadas, tal y como Eduardo Galeano lo presentó, por ejemplo, a modo de pregunta sobre los imposibles del mundo al revés, en Una pregunta (Patas arriba. La escuela del mundo al revés): “En el siglo doce, el geógrafo oficial del reino de Sicilia, Al-Idrisi, trazó el mapa del mundo, el mundo que Europa conocía, con el sur arriba y el norte abajo. Eso era habitual en la cartografía de aquellos tiempos. Y así, con el sur arriba, dibujó el mapa sudamericano, ocho siglos después, el pintor uruguayo Joaquín Torres García. Nuestro norte es el sur, dijo. Para irse al norte, nuestros buques bajan, no suben. Si el mundo está, como ahora está, patas arriba, ¿no habría que darle vuelta, para que pueda pararse sobre sus pies?”.

Asimismo, la Iglesia Católica, por ejemplo, ha situado en el santoral un escalafón de santos y santas que son abogados y abogadas de lo imposible, de las llamadas «causas perdidas», para llevarnos a cultivar algo muy importante en la vida: ser inaccesibles al desaliento, confiando en dioses, santos y santas de diferente origen y poder, con creencias legítimas pero que desplazan el auténtico trabajo personal e intransferible en el empeño por cambiar el mundo y salvarlo de las injusticias de la sociedad actual, para transformarlo en definitiva y luchar por un mundo mejor. Personalmente, defiendo otra confianza más terrenal, sin apoyo de pedestal o peana alguna, la que ejercen personas que defienden lo imposible desde la perspectiva social y democrática, el interés general, que a lo largo de los siglos han soñado y sueñan todavía no sólo con cambiar el mundo, sino dar siempre un paso más, transformarlo, para que el beneficio general de esta forma de proceder diario, sin dejar a nadie atrás, sea el hilo conductor de una nueva forma de ser y estar en el mundo, poniendo a Don Dinero, poderoso caballero, en su sitio.

Por otra parte, es importante recordar también la pintada que ha representado siempre el celebérrimo Mayo francés del 68, “Sed realistas, pedid lo imposible”, junto a las manifestaciones en las calles de París, de las que fueron sus principales protagonistas los estudiantes universitarios, desde Nanterre a la Sorbona. Era una afrenta integral contra la Autoridad, su significante y su significado arropado en las teorías de Herbert Marcuse sobre la unidimensionalidad del ser humano, en todas sus expresiones posibles, porque esta Autoridad soterraba cualquier posibilidad de cambio en la sociedad francesa y, por extensión, europea y mundial. Todo un símbolo que rescato hoy de nuevo ante la situación política mundial y, por extensión, en nuestro país, en Andalucía, porque debemos buscar, desesperadamente, la ilusión para transformar un mundo que nos hace sufrir a diario y que nos permite entender de alguna forma el mundo al revés que nos rodea todos los días por tierra, mar y aire. Fundamentalmente, cuando estamos acercándonos de forma espeluznante al ocaso de la democracia en nuestro país. Así de claro.

En una sociedad que deserta a diario de cualquier compromiso que vaya más allá de los intereses de cada uno, creo que es muy importante debatir sobre esta realidad social, porque los agoreros mayores de este Reino Mundial, dicen a diario que transformarlo es imposible. Pero, ¿qué es lo imposible? Las acepciones del diccionario nos orientan, en principio, sobre las mejores definiciones posibles, pero de las cuatro que por primera vez aparecieron en el Diccionario de la lengua española, en 1780, me quedo con la tercera, la de orientación metafísica según el citado diccionario, precisamente por posibilista: cosa sumamente dificultosa o ardua, porque la primera no abre posibilidad alguna para avanzar en la vida: lo que no puede ser o no se puede hacer. Se comprende mejor que la pintada del mayo francés dejaba una puerta abierta a la acción revolucionaria vital: haced lo imposible, aunque sea algo sumamente dificultoso o arduo.

Junto a esta realidad de creencia en vencer lo aparentemente imposible, que en esta época electoral de posibilidad de cambio de gobierno en Andalucía es un desiderátum real, creo que siguiendo lo expuesto por Eduardo Galeano en la obra citada anteriormente, en sus últimas páginas, tenemos también “el derecho al delirio”, sin tener que recurrir a la abogada oficial de los imposibles, que él elige en la figura de Santa Rita, pero hay varios más en el santoral católico, apostólico y romano, siendo Judas Tadeo un competidor nato (con perdón): “Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuándo nació”. De un plumazo, Galeano nos abre los ojos y nos lleva de la mano a soñar que otro mundo es posible en 2026, en Andalucía obviamente, aunque muchos creen y dan por sentado tal y como está el mundo y nuestro país, en concreto, que es imposible.

A continuación, nos dice que “El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera”, invitándonos en ese momento a volar, algo que necesitaremos en este mes de mayo de 2026 de los cristianos, el 1404 de los musulmanes, el 5139de los mayas y el 5787 de los judíos. Es verdad, añade, porque “Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio. La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así [la llegada en 2000 del nuevo Milenio] por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio”.

¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible, otra Andalucía diferente:

“[…] la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor; 

el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;

la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;

se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y, como juega el niño sin saber que juega;

[…]

los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;

[…]

los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;

los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;

[…]

la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;

nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;

el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;

la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;

[…]

la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;

[…]

la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

[…]

la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: Amarás a la naturaleza, de la que formas parte;

serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;

los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;

seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;

la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero”.

Después de interiorizar estas palabras escogidas de Galeano, para tomar conciencia de que cada uno, cada una, debemos de ejercer de líderes en defensa de lo aparentemente imposible,  leemos o escuchamos las noticias de hoy, a primera hora de la mañana, en un mundo desajustado y lleno de incertidumbres, por obra y gracia del emperador desnudo Trump, reinterpretando hoy el famoso cuento de Andersen, comprobando que a pesar de que todo está impregnando de urgencia y emergencia de cambios sociales, hay que seguir trabajando por la transformación de un mundo que las noticias dibujan como misión imposible.

Estoy convencido de que cada día nos otorga el derecho al “delirio” de pensar y transformar la sociedad, según Galeano, ahora Andalucía, por el mero hecho de haber nacido, soñando de verdad que otro mundo es posible y eso, nos basta para trabajar a fondo la ilusión de transformar este mundo cada día más al revés e imposible. Además, cuando el Sur puede ser el Norte del mundo, tal y como lo trazó el geógrafo Al-Idrisi hace ya muchos siglos, estamos proclamando en voz alta que no estamos locos por el delirio de vencer lo imposible; que sabemos, como muchos antepasados nuestros, lo que queremos y amamos sobre todas las cosas posibles, aunque difíciles y arduas, en beneficio del interés general, de todos y sin dejar a nadie atrás.

Sabemos que Luis Cernuda, el poeta universal nacido en Sevilla, dijo en 1931 en un artículo publicado sobre “José Moreno Villa o los andaluces en España”, que “Andalucía, ya se sabe, es el Norte de España; pero no la busquéis en parte alguna, porque no estará allí. Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro”.

Es una metáfora preciosa basada en la actitud transformadora del aquel poeta malagueño, olvidado por muchas personas instaladas en el síndrome del Sur o que sufren el complejo territorial español de nuevo cuño, por mucho que Mario Benedetti se esforzara en resaltar las virtudes de esta localización privilegiada, cuando afirmó que el Sur también existe.

Agradezco a Eduardo Galeano y a cuantas personas siguen luchando como imprescindibles por un mundo mejor, cada uno como sabe y puede, lo anteriormente expuesto en su obra citada, eligiendo entre los sueños imposibles de su “delirio”, los que me parecen más adecuados para este momento crucial de la Humanidad, de nuestro País, de nuestra Comunidad, porque estoy convencido de que puedo soñar despierto en una Andalucía al revés, en un mundo al revés en definitiva, que deseo convertirlos al derecho en beneficio de todos.

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¡Paz y Libertad!

Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 14. Otra Andalucía es posible. Ha llegado la hora

Sevilla, 13/IV/2026 – 07:26 h CET (UTC+2)

Tengo grabadas en mi persona de secreto las escenas del reloj en El último tren de Gun Hill o de Solo ante el peligro. Son momentos estelares que han marcado la historia del cine, que podemos traer a nuestra realidad presente, salvando lo que haya que salvar, acosados por un clima preocupante cuando se conoce con datos la información diaria sobre esta Comunidad, por ejemplo en relación con los problemas de pobreza severa y exclusión social o las insufribles listas de espera en la sanidad pública que afectan a más de un millón de andaluces y andaluzas, por mucho que el gobierno actual tape esta realidad y se olvide de ella.

Las escenas citadas de películas inolvidables muestran que siempre llegan las horas límites. Matt Morgan (Kirk Douglas) esperó seis horas interminables para levantarse ante el silencio cómplice de un pueblo, Gun Hill. En el segundo recuerdo cinematográfico, todo se centra en la llegada del tren de mediodía, donde Will Kane (Gary Cooper) se encuentra en la soledad más absoluta para enfrentarse a cuatro pistoleros, ante un nuevo silencio cómplice de otro pueblo, Hadleyville. Tramas parecidas, realidades compartidas, soledad pareja, compromisos personales, pero siempre una actitud digna de admiración ante silencios y miedos cómplices. 

Siguiendo en clave cinematográfica, cualquier parecido con la realidad de decir ¡hasta aquí hemos llegado!, en Andalucía, con un reloj histórico actual e implacable por medio, no es pura coincidencia. Es una metáfora sobre la necesidad urgente de levantarnos como andaluces, haciendo caso de la letra del himno de la Comunidad, porque ha llegado la hora de hacerlo, dado que la cuenta atrás temporal actual exige tensión y acción respecto de una respuesta activa. Sobran las otras escenas, que no me interesan, porque solo me quedo con las de la tensión y espera activa ante el reloj existencial en beneficio del interés general.

No existen bálsamos de Fierabrás, ni recetas escritas para abordar fácilmente esta situación, pero creo que el trabajo celular de construcción y regeneración ética de cada ciudadano por sí mismo u organizado en tejidos sociales de carácter público y privado, es una respuesta imprescindible. Y votar, porque recuerdo que ha llegado la hora de levantarse y ponerse a trabajar por una Andalucía diferente, limpia sobre todo de corrupción en cualquier grado que se dé y volcada en dar o devolver trabajo a quien no lo tiene, empezando por los más necesitados, así como tomar decisiones para solucionar los problemas estructurales descritos anteriormente y que sufre esta Comunidad en estos momentos.

Ahora se abre una etapa muy importante para Andalucía, con las próximas elecciones al Parlamento el 17 de mayo. La cuenta atrás para trabajar sin descanso por y para Andalucía ya ha comenzado, es decir, ha llegado la hora de participar y decidir por nosotros mismos y junto a los representantes políticos elegidos democráticamente en las urnas, mientras no cambiemos las reglas de juego democrático. 

No estamos solos ante el peligro del desencanto y la desafección política en Andalucía. Somos miles de personas las que pensamos que otra Andalucía es posible. Ha llegado la hora de lograrlo mediante nuestro voto el próximo 17 de mayo.

Himno de Andalucía

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¡Paz y Libertad!

Luego dirán que en la manifestación de hoy, en defensa de la sanidad pública, los asistentes cabíamos en un taxi

Mujeres participantes de
AMAMA [Asociación de mujeres con cáncer de mama], en la cabecera de la manifestación, hoy, en defensa de la sanidad pública / JA COBEÑA

El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, este día!

Juan Ramón Jiménez, palabras a modo de introducción, recogidas del sánscrito, en el Diario de un poeta recién casado (1916-1917).

Sevilla, 12/IV/2026 – 13:47 h CET (UTC+2)

Estoy en este momento en los tramos finales de la manifestación convocada hoy por la Coordinadora de Mareas Blancas de Andalucía, en Sevilla, donde la participación es muy importante, aunque desde órganos oficiales el número de participantes parecerá irrelevante.

Pancarta en la manifestación de hoy / JA COBEÑA

Lo importante es haber constatado hoy, de nuevo en vivo y en directo, el descontento generalizado, yo diría que incluso hartazgo, de miles de personas, sobre lo que de verdad se siente a pie de calle sobre la realidad actual de la sanidad pública en nuestra Comunidad. Quien no quiera aplicar el principio de realidad sobre lo que está pasando en Andalucía es que niega la mayor: el ocaso del Estado de Bienestar en uno de sus pilares básicos, la sanidad pública, en un desmantelamiento progresivo y silencioso del Sistema Sanitario Público de Andalucía, donde se han abierto ya las puertas de par en par a la “okupación” del Sistema por parte de la sanidad privada.

Manifestantes en marcha / JA COBEÑA

Hoy, siguiendo el consejo de Juan Ramón Jiménez, a través de esta manifestación, es un día bien empleado en defensa de la sanidad pública.

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Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 13. La gracia, en política, aporta la gran belleza de la duda

Paolo Sorrentino, La grazia (2025), 82º Festival de Venecia

Sevilla, 12/IV/2026 – 08:10 h CET (UTC+2)

He visto recientemente una gran película con texto y contexto político, La gracia. La belleza de la duda, respetando el título original. Otra vez el cine cumpliendo, afortunadamente, una función social, didáctica y ejemplarizante, a través de una película italiana, dirigida por Paolo Sorrentino, “un elogio de la política en tiempos de crisis”, como leí en una crítica constructiva en elDiario.es, que abrió el pasado 82º Festival de Venecia.

La sinopsis oficial creo que sólo introduce el verdadero hilo conductor de la película, la política útil y benefactora para la sociedad a la que debe servir: “Mariano De Santis, Presidente (ficiticio) de la República italiana, es un veterano político demócrata, humanista y cristiano, pero de repente comienza a dudar sobre varias importantes decisiones que debe tomar, en especial sobre si aprueba o no una ley de eutanasia, planteándose un gran dilema moral”. Una vez vista y con especial atención a sus frases y diálogos no inocentes, refuerzo mi principio sobre la utilidad y necesidad de la buena política en democracia, a pesar de las dudas profundas que envuelven muchas veces la toma de decisiones de sus dirigentes.

Si comienzo hoy con una visión “cinematográfica” de lo que está pasando y estamos viendo actualmente en este país y en mi Comunidad, en el plano político, la primera reflexión en la proximidad de las elecciones del 17 de mayo, es que casi todo sigue igual, las derechas ultramontanas insultando y echando la culpa de todo lo que ocurre al presidente del Gobierno, en un negacionismo brutal de lo que significa la buena política, junto a una realidad flagrante, la de la izquierda cada vez más desunida, sin tomar conciencia, faltando al respeto de sus votantes, de que próximamente, “puede ser vencida” y con un denominador común: los y las protagonistas de la política indecente son el fiel reflejo de una máxima latina que aprendí en mis años jóvenes universitarios: gratia non datur, natura dispensatur o lo que es mismo en roman paladino (que decía Berceo), la gracia no presupone lo que la naturaleza no da, es decir, antes que ser buen político o buena política, por decreto, hay que ser buena persona, para entendernos todos, porque la gracia no es un bien infuso. Gracia entendida en este caso tal y como se asume por la iglesia católica: favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de salvación. O lo que es lo mismo, otra vez: cualidad de buena persona y digna que determinados políticos y políticas creen que la naturaleza les ha concedido desde su nacimiento, por la gracia divina, sin mezcla alguna de educación política y digna, en su sentido más extenso.

Vivimos en el reino de la mediocridad y a esta corriente se apuntan los y las políticas que no acaban de entender su verdadera función, no asumiendo el gran principio latino expuesto anteriormente: la gracia no presupone lo que la naturaleza de cada uno, de cada una, no le ha dado a lo largo de la vida, entendida esta “naturaleza” como educación política integral e integrada, para empezar, como simples ciudadanos de a pie. Como decía Jorge Wagensberg (Aforismos), “lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud. Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir”. Un político o una política, mediocres, malas personas, porque la gracia no presupone en ellos lo que la naturaleza no les ha dado, pueden hacer sufrir mucho a este país, a esta Comunidad, a la democracia en general. Seguimos estando avisados.

Recuerdo de nuevo al excelente escritor Manuel Rivas, ya citado en esta serie, cuando en el periodo preelectoral de 2019 decía: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”. Efectivamente, que determinados políticos y políticas no hagan daño, porque su desvergüenza no la puede suplir la gracia divina, tan creyentes ellos.

Mientras que la nave política va… (Fellini, dixit) en nuestro país, en nuestra Comunidad, gracias, grazie tante Sorrentino, por enseñarnos que otro mundo político es posible, teniendo en cuenta palabras muy bellas de tu extraordinaria película: Dios hace las preguntas, pero no da las respuestas, la gracia es la belleza de la duda, todo se reduce a una pregunta: ¿de quién son nuestros días?, “le preocupa demasiado la verdad”, dirigiéndose el Papa negro a su amigo, el presidente De Santis, recomendándole vivir el presente porque el pasado es historia y el futuro es incertidumbre o una reflexión sobre la incoherencia ética: no es fácil estar a la altura de nuestros principios. Es verdad, porque la gracia es la gran belleza de la duda. En política, también.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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